El Ministerio del Interior confirmó oficialmente, en la tarde de ayer, lo que todo el mundo sabe en Canarias: el año recién concluido ha sido el peor que se recuerda en las Islas por lo que respecta a la llamada ruta atlántica, una vía de llegada de migrantes por mar considerada por Naciones Unidas entre las más mortíferas del mundo y cuyo comienzo se fija en 1994, con la llegada de dos personas en una patera a Fuerteventura que, nada más tocar tierra, enarbolaron una bandera en apoyo de la causa saharaui.
El departamento que dirige el ministro Fernando Grande-Marlaska cifra en 46.843 los supervivientes que superaron una travesía por esta zona del Atlántico Norte en circunstancias tan penosas como las inherentes a llevarlo a cabo con embarcaciones tan precarias como son una patera, un cayuco o una lancha neumática.
Plusmarcas
La cifra facilitada ayer por Interior en su nueva entrega de las estadísticas que proporciona quincenalmente sobre este fenómeno migratorio confirman que el año recién terminado ha superado con creces la plusmarca fijada en 2023, con un total de 39.910. No digamos ya lo que allá por 2006 -punto álgido de la conocida como crisis de los cayucos- se consideró como una catástrofe humanitaria sin precedentes en estas Islas, por cuanto entonces fueron 31.678.
Otra conclusión que se obtiene de forma instantánea tras desvelarse estos datos oficiales radica en que, como viene ocurriendo especialmente desde agosto de 2019, mientras la migración irregular por vía marítima no deja de crecer abrumadoramente por lo que respecta a Canarias, sigue bajando en cuanto a las llegadas que se producen en el resto del país.
Así, un total de 63.970 migrantes arribaron al conjunto de los territorios españoles de forma irregular en 2024, lo que supone un incremento del 12,5% más que el año anterior (56.852 personas).
Por vía marítima, llegaron a España 61.323 migrantes, el 10,3% más que el mismo periodo de 2023. Lo hicieron a través de 1.807 embarcaciones, 10 menos que el año anterior. Respecto a Canarias, los referidos 46.823 supervivientes de la ruta atlántica entraron al Archipiélago durante el año pasado a bordo de 692 embarcaciones, un 13,4% más que en el año 2023, cuando lo hicieron en 610.
Mientras, a la Península y Baleares por vía marítima arribó durante el anterior ejercicio un total de 14.431 migrantes, lo que supone el 6,5% menos que en 2023, cuando llegaron 15.435. En este caso, lo hicieron en 1.100 embarcaciones, el 5,2% menos que el año pasado, cuando llegaron en 1.160 barquillas a la costa peninsular y balear.





