Nació en San Andrés, del que dice que es el mejor lugar del mundo. Se llama Alfonso Cabello Mesa y es viceconsejero de Presidencia del Gobierno de Canarias y portavoz del Ejecutivo. Asiste a los consejos de gobierno, con voz pero sin voto. Sus padres tenían un restaurante en la localidad costera de su nacimiento. Estudió Hostelería y Dirección Hotelera en la Universidad de La Laguna y en la Escuela de Hecansa. Trabajó como gestor comercial en el Grupo Prisa, en Publicidad Atlantis y una vez sintió la picadura de la avispa de la política –porque los gusanos no pican–. Pasó por varios departamentos en el Ayuntamiento de Santa Cruz, donde aprendió todo lo que sabe de la gestión pública. Hoy es uno de los hombres más cercanos al presidente Clavijo, pero anteriormente había militado en el PP. Dicen que estuvo a punto de ser alcalde de Santa Cruz, cuando José Manuel Bermúdez, de quien fue persona muy cercana, decidió que no se iba a presentar. Luego Bermúdez cambió de opinión y Alfonso Cabello fue designado para ejercer la portavocía del Ejecutivo y la viceconsejería de la Presidencia. En principio, yo había elegido un titular: “Alfonso Cabello, el hombre que encaja las piezas”. Pero él me ofreció otro, tan poético: “En un ambiente tan polarizado, la única respuesta no es ser rojo o azul, sino ser blanco, azul y amarillo”. Bonito, ocurrente, pero demasiado largo.
-Has tocado muchos palos, Alfonso. La política, los medios, la publicidad. ¿Con cuál te quedas?
“Debería decirte que con la política, pero entonces no sería sincero”.
-¿Por qué lo dices?
“Porque de todos he aprendido y sigo aprendiendo. En todos esos palos, como dices, he hecho grandes amigos y me he llevado disgustos y satisfacciones, pero también me he forjado. La política tiene el aliciente del servicio público. Y el éxito está en que lo que prometes a los ciudadanos lo cumplas”.
-¿Es difícil ser eso de “mano derecha”? Me refiero al presidente Clavijo.
“No, no, yo no diría tanto. Ni derecha ni izquierda. Clavijo ejerce un liderazgo que no es piramidal, no va de arriba abajo. Para él todo el mundo suma y todos nos sentimos importantes, del último al primero. Tiene una forma de trabajar al menos curiosa, escucha mucho, pregunta mucho y al final toma la decisión”.
-¿No tienes miedo a que te llamen pelota, con tanto elogio?
“No, ¿por qué? Yo no trabajo “para” el presidente, trabajo “con” el presidente. Los matices son importantes”.
-¿Agota la gestión pública?
“No, qué va, sólo llevamos 17 meses. Agotado está el que sale a trabajar cada día antes de que salga el sol. Si te sientes agotado con lo que haces, búscate otro trabajo. Nosotros no estamos aquí para lamentarnos sino para servir a la gente. Cuando me sienta agotado me iré a mi casa o buscaría trabajo en la empresa privada y ya está”.
-Es una pregunta recurrente. Quiero que me digas si Canarias tiene futuro.
“Claro que lo tiene, ¿acaso lo dudas?”.
-Pues a veces sí.
“Estamos poniendo muchos cimientos, aunque el futuro no es algo que esté tallado en piedra. Hay mucha gente con talento que está trabajando en esta tierra haciendo cosas muy interesantes. A nosotros nunca nos han regalado nada, nos lo hemos currado. Si en los años 50 del siglo pasado nuestros padres, nuestros abuelos, hubieran bajado los brazos, hoy no estaríamos aquí. Y existe ante nosotros una generación de jóvenes muy bien formados, con una red de comunicaciones de primer orden, con muchas perspectivas para el futuro”.
-Y con menos crispación que en otros lugares de España.
“Sí, nuestra gran diferencia con otros territorios es que aquí es posible ponernos de acuerdo”.
-¿No se producen broncas, como las de antes?
“Sí, a veces las hay, pero también te digo que es posible avanzar desde las diferencias. Aquí, cuando es preciso unirse para conseguir algo, también es posible que cada cual se sienta parte de la solución. Somos buenos a la hora de hacer una política útil”.
-Tenemos que hablar de inmigración.
“Pues adelante”.
-¿Hace los deberes tu socio de Gobierno?
“Esa es una pregunta trampa”.
-¿Por qué?
“Pues porque cuando el Gobierno de Canarias se posiciona, convoca o negocia no lo hace Coalición Canaria, lo hace también el PP regional. Ellos son también Gobierno y esas decisiones son colectivas. Otra cosa es lo que haga el PP de Madrid o el PSOE de Madrid, frente al PSOE o al PP de Canarias. Esa doble obediencia de los partidos estatalistas tiene también un precio complicado. Por eso yo pertenezco a CC, porque sólo mantenemos la obediencia a Canarias”.
-Hombre, pues me alegro.
“Cuando Canarias es lo primero, la posibilidad de equivocarte se reduce mucho. No te puedes equivocar cuando el futuro de tu tierra es tu única preocupación”.
(De niño trabajó de camarero en el bar de su padre, en San Andrés. Servían los mejores pinchitos. Me habla de que entre sus colores también figura el verde, quizá por Nueva Canarias, no creo que sea por las siete estrellas verdes; o quizá sí. Se dice que Nueva Canarias se va a integrar en CC, pero confieso que no se lo pregunté, me olvidé, tanto en Los Limoneros como en el cuestionario con el que apoyo mis entrevistas. Vamos a dejar lo del verde en la nebulosa. Y cuando le pregunto por la versatilidad de CC, a la hora del voto, responde:)
“Nosotros, proponga quien proponga las cosas, si son buenas para Canarias votamos a favor de ellas; donde sea. Es así de sencillo para que lo entiendan quienes lo tienen que entender”.
-¿Qué nos va a deparar el próximo debate sobre el estado de la nacionalidad, este mes?
“Por parte del Gobierno, ni más ni menos que una rendición de cuentas en el Parlamento de Canarias, destinada al pueblo de Canarias”.
-¿Sincera?
“Sí, absolutamente. Muy al estilo del presidente Clavijo, explicando lo que ha ido más lento de lo esperado y por qué y cómo piensa solucionarlo. Ese debate es una oportunidad no sólo para el diagnóstico, sino para ajustar el rumbo”.
-La administración se pone pejiguera cuando un bar coloca una mesa de más en la calle, pero luego Sánchez no hace nada por controlar la inmigración y no salimos a la calle a protestar.
“Eso me parece que es simplificar mucho las cosas”.
-¿Por qué lo dices?
“Mira, las leyes hay que cumplirlas, las de las mesas y las otras más importantes. Porque de lo contrario nuestra vida se convierte en un caos. Pero existe un problema con Europa y es la sobrerregulación que nos ha impuesto y eso sí que no va por buen camino. Es bueno que se controle todo, pero hasta un punto, sólo hasta el punto de que la convivencia sea posible”.
-No me has contestado del todo.
“No todo se arregla con manifestaciones, sino que las cosas se solucionan negociando, dialogando, tomando decisiones y, a la postre, en las urnas. Las urnas suponen un super poder otorgado a la ciudadanía”.
-Me han contado que hay historias terribles tras cada menor que llega a Canarias.
“Sí, es verdad, tenemos detalles realmente sobrecogedores”.
-Y eso deja huella en quienes los viven de cerca.
“Claro que la deja. Nos ceñimos a las estadísticas sin tener en cuenta el factor humano. Muchas veces siento náuseas, me hierve la sangre de rabia. Se trata de niños que han vivido lo que no te imaginas para llegar hasta aquí. Su sueño es poder trabajar para mandar dinero a sus casas. Hablas con una niña de 12 años y te cuenta lo que le ha pasado y sientes dolor, rabia. O cuando vez a chiquillos de seis años pisar tierra y abrazarse a los miembros de la Cruz Roja. Piensas entonces por lo que han pasado en esas noches en el mar, el no saber si vas a volver a ver a tus padres, a tus hermanos”.
-Vamos a hablar de Clavijo, me apetece. Aunque te llamen pelota.
“Fernando ha ganado mucho en madurez, en experiencia y en conocimiento. Es un gran político, pero sobre todo una excelente persona que no ha perdido ni su humildad, ni su empatía, ni su sencillez. Mira, es un hombre que siempre se pone en el lugar del otro a la hora de dialogar, pero también a la hora de tomar decisiones. Y nunca se le agotan las pilas”.
-¿Eres el gran conciliador de CC?
“Es que el partido goza de una estabilidad envidiable. No hace falta que yo concilie nada. No imponemos. Y un buen acuerdo siempre hace que todos nos quedemos un poquito descontentos. Pero imponer nunca es la solución”.
-Eso tiene truco.
“No, yo creo que es bueno ir tirando del hilo suelto, cuando lo encuentras. Ahora se dice eso, tan cursi, de “pensar fuera de caja”, que no es otra cosa que hallar soluciones alternativas, no aceptar eso de que “siempre se ha hecho así”, sino cambiar la perspectiva. Si hay que cambiar una norma que no vale, se cambia. Pero nunca te rindas”.
-Dicen que las encuestas les dan 24 diputados. Eso no está mal, teniendo en cuenta de que CC cuenta ahora con 19. ¿Tiene que ver en ello Nueva Canarias y su futuro?
“No hay que pensar en encuestas a dos años y medio de unas elecciones municipales y autonómicas. Es mejor pensar en gestionar, en hacerlo bien y en avanzar todo lo que se pueda”.
-O sea, que no te mojas.
“No es mi trabajo, eso lo dejo a los politólogos y a ustedes, los periodistas”.
-Tampoco eres resultadista, entonces.
“Los resultados llegan cuando trabajas bien y cuando das la cara. Ya veremos cuando llegue el año 2027 y si somos capaces de llegar a ese año con una Canarias mejor que la que heredamos. Este debe ser el reto y la motivación diaria, no el rumor de una encuesta”.
(Joder, yo tendré 80 años en 2027. Lo pienso y se me pone la carne de gallina, cuando mi padre murió a los 82 y yo lo veía como un señor mayor. Esto de hablar de plazos a mí me pone muy nervioso, qué quieren que les diga. Yo no conocía mucho a Alfonso, que confiesa que lee todas mis entrevistas. Por cierto que la suya hace la número 300 de la serie de Los Limoneros. Seis años, casi, ya, con este remate de hoy, que va a continuar. Hablamos de muchas cosas más, que no caben, y del cuestionario he tenido que resumir porque Alfonso se ha enrollado como una persiana en las respuestas. A veces, otras no. Pienso que estamos ante un hombre que llega a dominar los entresijos de la administración y que sabe aprovechar los momentos. Y eso de la sagacidad es bueno para permanecer en política. A Coalición Canaria, de cuyo nacimiento confuso y desarrollo convulso he sido testigo de excepción, es bueno tenerla siempre como una alternativa. Me ha gustado lo de la obediencia canaria, a lo mejor titulo con eso. O a lo mejor no).





