santa cruz

Cacerolada vecinal en El Toscal ante la “inseguridad” del barrio

Unas treinta personas recorrieron las calles a golpe de calderos y al grito de “fuera delincuentes”, en una protesta contra los ‘okupas’ que han allanado diversas casas
Cacerolada vecinal en El Toscal ante la “inseguridad” del barrio

Esta noche, vecinos del santacrucero barrio de El Toscal convocaron una cacerolada para protestar “contra los okupas y la inseguridad ciudadana de la zona”, en una marcha que pidieron, a través de las redes sociales, que fuera “pacífica”. Cerca de unas treinta personas se sumaron a esta manifestación que partió, a las 21.00 horas, desde la plaza Pisaca en dirección a las calles El Saludo y Pasaje Segundo Ravina, donde moradores ilegales han allanado algunas de las viviendas que se encontraban vacías y a quienes sus propietarios ahora no pueden echar porque la ley “los ampara”, según se quejan los afectados.


La marcha vecinal transcurrió a golpe de sartenes y tapas de calderos y cucharones en mano, en un recorrido que atravesó el corazón del barrio, desde la calle Santiago a Pasaje Ravina, bajando por la calle La Rosa hasta llegar al Saludo.


No obstante, uno de los momentos más tensos se vivió en el número 10 del Pasaje Ravina, inmueble que fue tomado por el movimiento okupa la pasada semana y en el se encuentran tres personas en su interior. A gritos de “fuera delincuentes”, los vecinos expresaban su indignación y preocupación por la situación que viven en su barrio, para el que sólo reclaman la vuelta a la “tranquilidad para nuestro Toscal, como siempre. No queremos okupas ni vandalismo”.


“Son nuestras casas, no de ustedes. Salgan del barrio”, esgrimían anoche los residentes en la zona presentes, en cuyos rostros se refleja la impotencia y el cansancio derivado ante una situación a la que nadie les da respuesta. Una de las vecinas afectadas dijo que, en la mañana de ayer, había hablado con uno de los okupas, al que le pidió que abandonaran la casa número 10. “Nos dijo que no iban a hacerlo porque allí estaban muy bien. Tanto, que hasta están haciendo obras en el interior porque se escuchan martillazos”, sostiene.


Los vecinos se reunieron el jueves con el alcalde, José Manuel Bermúdez, y el subdelegado del Gobierno, Javier Plata, quienes se comprometieron a aumentar la presencia policial para devolver la sensación de seguridad al céntrico barrio.