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Las balsas de Tenerife, en estado crítico pese a las últimas lluvias

La situación resulta más complicada en el norte, donde el llenado alcanza el 35,6% frente al 61,6% de la zona sur; el almacenamiento total alcanza los 2.217.332 metros cúbicos
El consejero de Sector Primario, Valentín González, junto con el vicepresidente Lope Afonso, en una visita a la balsa de Valle San Lorenzo. DA

Las lluvias de las últimas semanas han supuesto un respiro para el sector primario, pero no han sido suficientes para aumentar el almacenamiento de las balsas de Tenerife, que se encuentra en un 44%, un porcentaje que se traduce en 2.217.332 metros cúbicos de agua, según el informe de Balsas de Tenerife (Balten) con fecha del pasado 1 de febrero.

Esta cifra no supone ni la mitad de su capacidad máxima, que asciende a 5.043.037 metros cúbicos, pese a que registra un incremento respecto al mismo periodo del año anterior, con un total de 1.600.480 metros cúbicos. Y pese a que puede parecer un aumento esperanzador, “hay que matizarlo”, aclara el consejero de Sector Primario del Cabildo de Tenerife, Valentín González.

Se debe a que, en 2024, la balsa de la Montaña de Taco, en Buenavista, no estaba operativa dado que era objeto de obras de impermeabilización y, por lo tanto, no se puede contabilizar. De esa manera, los datos reflejan “casi la misma cantidad que el año pasado”, precisa.

Actualmente, su nivel de llenado es del 32,9%, similar al que se encuentran la de Ravelo, en el mismo municipio; La Tabona (33,5%), en La Guancha; y la de La Florida (36,5%), en Icod de los Vinos. Esta última localidad alberga la balsa de Buen Paso, la instalación con mayores dificultades, dado que apenas alcanza el 1,7% de llenado. Le siguen la de El Boquerón, en La Laguna (5,3%), y Benijos (12,3%) y Aguamansa (14%), ambas en La Orotava.

Por el contrario, la balsa de San Antonio, en La Matanza de Acentejo, se encuentra al 100% de su capacidad, con 157.008 metros cúbicos, y la de Los Partidos, en El Tanque, con 14.000 metros cúbicos, al 91,9%.

Este año, también se trabaja en la balsa de la Cruz Santa, en Los Realejos, con una capacidad de volumen aún muy pequeña (16,1%).

“La situación sigue siendo crítica, especialmente en el norte de la Isla, con un 35,6% de llenado contra el 61,6% del Sur”, insiste González. Esto se debe a que las balsas del sur se nutren de agua regenerada desde hace más de 30 años, que, además de dar respuesta a la demanda hídrica creciente del sector agrícola y cumplir con los estándares más exigentes, comporta beneficios ambientales.

Esto es posible dado que se cuenta con una tubería de transporte paralela a la autopista del Sur, que permite llevar este agua desde Santa Cruz hasta la balsa de Valle San Lorenzo, en Arona, y distribuirla a toda la comarca, una infraestructura de la que carece el norte de Tenerife.

“Vivimos una situación compleja con las balsas, que llevó a la declaración de emergencia hídrica, y tenemos por delante un verano y no sabemos cómo se va a comportar”, añade el consejero de Sector Primario.

Emergencia hídrica

El 28 de febrero termina la emergencia hídrica decretada por el Cabildo de Tenerife el 29 de mayo del año pasado. Todavía no se sabe si se aprobará una nueva prórroga, dado que esta decisión se adoptará en la Mesa de la Sequía de la que forman parte el área insular de Agricultura, Balsas de Tenerife (Balten) el Consejo Insular de Aguas (Ciatf) y los ayuntamientos, donde se planteará si es necesaria una nueva ampliación.

La poca recuperación de las balsas y, por ende, la falta de agua, afecta principalmente a los agricultores, quienes reclaman una solución para que su producción no se vea afectada, como ocurrió en los últimos veranos.

Cultivos más afectados

En esa línea, la presidenta de la Asociación de Agricultores y Ganaderos de Canarias (Asaga), Ángela Delgado, señaló días atrás a DIARIO DE AVISOS que los cultivos más perjudicados son papas, viñedos y frutas con pipa. Asimismo, coincidió con el consejero en que la situación es especialmente crítica en el Norte de la Isla y puso como ejemplo que en el caso del viñedo, la reducción de la cosecha de este año en la comarca Tacoronte Acentejo fue de casi el 40%.

También el rendimiento de producción de papas “se ha venido abajo y no se están cubriendo costes con las cantidades que se recogen. A la nula inversión en galerías y pozos, y la ausencia de lluvias, se suma la falta de agua en la medianía para regar los cultivos”, señaló.

Según la presidenta de Asaga, “la situación actual por la sequía es muy grave y hace dos años se llevó por delante prácticamente toda la cosecha del Norte de Tenerife después que el calor empezara en marzo de 2023, pero es que en 2024 comenzó en enero”, explicó.

Por este motivo, subrayó la necesidad de trabajar junto con las administraciones en las redes de riego, en elevar aguas depuradas a la medianía y distribuir el agua en altura para establecer así un reparto más racional.

Igualmente, insistió en que se debe buscar fórmulas para mejorar la situación de las galerías y pozos, en manos de pequeños propietarios, y sobre todo, en “educar” a la población para que consuma la menor cantidad de agua posible y sea consciente de que no se trata de un recurso ilimitado, sino cada vez más escaso y, por lo tanto, que hay que cuidar.

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