En el mundo real, la británica Agatha Christie (1890-1976) y el canario Benito Pérez Galdós (1843-1920) no pudieron encontrarse en el Hotel Taoro de Puerto de la Cruz en 1927. Sin embargo, una de las propiedades del teatro es hacer posible lo imposible para destilar una verdad. Una verdad atemporal que a su vez mueva a la reflexión a espectadores de cualquier época. Con la premisa de desvelarnos la imaginaria conversación que mantuvieron los célebres escritores, el Teatro El Sauzal ofrece este sábado, 29 de marzo (20.00 horas), Querida Agatha Christie, una obra de Juan Carlos Rubio que protagonizan Juan Meseguer y Carmen Morales. Con la actriz madrileña, miembro de la saga artística que inauguraron sus padres, Rocío Dúrcal y Júnior, ha conversado este periódico.
-El imaginario encuentro de dos celebridades literarias, Agatha Christie y Benito Pérez Galdós. Ese es el punto de partida de ‘Querida Agatha Christie’, pero ¿de qué nos habla esta obra de Juan Carlos Rubio?
“Transcurre en 1927, en un momento muy delicado en la vida de Agatha Christie. Fue el año posterior a su misteriosa desaparición durante 11 días, al de la ruptura con su esposo y al de la muerte de su madre. Para ella lo del divorcio es un horror. La habían educado para ser esposa, madre y ama de casa. Aun así, se convirtió en una escritora de novelas de misterio celebrada en todo el mundo. Era una mujer fantástica, pero su alma se vino abajo. Sintió que dejaba de existir incluso a nivel profesional. Así que estamos ante un momento vital muy duro en el que aparece este otro personaje, Benito Pérez Galdós. Es un encuentro chocante al principio, pero la función evoluciona hasta llegar a un final inesperado y muy tierno“.
-Escenificar en Tenerife un texto teatral que transcurre en la Isla supongo que posee un significado muy especial para usted.
“Es una gran ilusión. Nunca he estado en Tenerife. Cuando surgió la oportunidad de presentar ahí Querida Agatha Christie, me volví loca de alegría: íbamos a estar en el lugar en el que ella se refugió. Vamos a la Isla un día antes, que es algo que no solemos hacer en la gira, y después me quedaré como dos o tres días más, porque quiero disfrutar este viaje al máximo”.
-¿Cuál es la complejidad de abordar en una ficción un personaje que existió realmente?
“En lugar de imitar a la Agatha Christie escritora, me adentro en la mujer que sufre, en alguien que lo pasa mal. Me puse a investigar cómo era ella, no tanto como escritora, sino como mujer. Quedé fascinada por muchos aspectos de su vida, como el que fuera una de las primeras mujeres que hizo surf o esos misteriosos 11 días en los que desapareció. A partir de ahí, me puse en manos de Juan Carlos Rubio”.
“Traer esta obra a Tenerife, el lugar en el que está ambientada, donde la escritora se refugió, supone una ilusión enorme”
-¿Cómo es trabajar con él, quien, además de dirigirlos, es el autor de la obra?
“Es la segunda que hago con él. Mientras me preparaba Querida Agatha Christie, tuve que sustituir a una de las actrices de otro texto suyo, El novio de España. Trabajar con él es fascinante. Juan Carlos Rubio es un director que viene a los ensayos con los deberes hechos, sabe exactamente lo que quiere y cómo pedírtelo. Yo solo tenía que prepararme muy bien el papel y luego dejarme manipular como si fuera plastilina para llegar al lugar que él tenía en mente. Fueron unos ensayos muy rigurosos, porque trabajamos con un diálogo muy preciso, propio de dos grandes literatos. Además, estoy con Juan Meseguer a mi lado, mi compañero sobre el escenario, que contribuye mucho a que todo este proyecto sea pura fantasía”.
-Teatro, televisión, cine… ¿Hay algún medio que le resulte más afín o, en suma, son diferentes formas de expresarse como actriz, más allá de los formatos?
“Es un poco de todo. La televisión es más dinámica, y algo parecido ocurre con el cine, y una forma muy efectiva de acercarse a la gente que más tarde puede ser el público que te contempla en un escenario. Si tuviera que elegir, elijo el teatro, porque siento que es mi refugio. Me encanta el proceso de ensayos, crear un personaje, llegar a casa con un montón de dudas e irlas resolviendo a partir del trabajo, del mucho trabajo. Llega un momento en ese proceso en el que se produce un clic, que es cuando tienes al personaje dentro y solo te preocupas entonces de darle vida. Y es un proceso que me gusta mucho, el que más me llena”.
“Trabajar junto a gente como Juan Carlos Rubio y Juan Meseguer hace que todo este proyecto sea pura fantasía”
-Si tuviera que invitar a alguien a asistir a la función de este sábado, ¿qué le diría que va a encontrar sobre el escenario?
“Le diría que se dejase llevar por lo que va a ver, por cómo estos dos personajes van fluyendo, cómo navegan sobre una ola que les lleva de un lugar a otro, y al público también”.





