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El Tenerife está vivo y cree en el milagro (2-1)

Los de Cervera siguen en línea ascendente y remontan ante un buen Granada con goles de Manu Lama en propia puerta, tras disparo de Bodiger, y de Luismi Cruz de falta directa
Luismi celebra el gol del triunfo ante un aspirante al ascenso como el Granada; es la primera vez en la temporada que los blanquiazules encadenan dos victorias seguidas
CD Tenerife-Granada CF. Sergio Méndez

La fe mueve montañas y puede lograr permanencias milagrosas. Que se lo digan a un Tenerife que se resiste a despedirse del fútbol profesional. Los de Álvaro Cervera, que son otro equipo totalmente distinto al de Cano o al de Mel, lograron remontar frente a un Granada que se adelantó en el marcador en la primera parte desde el punto de penalti. Pero este equipo ni está muerto ni se rinde. Empató la contienda Manu Lama en propia puerta tras disparo de Bodiger, e hizo el 2-1 definitivo Luismi Cruz después de que el cuadro nazarí se quedara con uno menos. Tres puntos vitales que dejan la permanencia a nueve puntos. Hay vida, hay opciones y hay esperanza.

Arrancó el duelo mandando en el verde el cuadro nazarí, que dispuso de una clara ocasión de gol con el golpeo a bocajarro de Trigueros en el minuto 9. Respondió Badia quitándose el balón de encima con pudo y despejándolo a córner.

Pero el Granada perdió pronto el balón, circunstancia que aprovechó el bando local para atosigar a Mariño durante los siguientes minutos.

El primero en intentarlo fue Waldo con un centro atrás que interceptó un central visitante. Eso sucedió en el minuto 14. Tres minutos después fue Mellot el que probó al meta del Granada con un disparo seco que también acabó en córner.

Lo tuvo en sus botas en el 18 Bodiger, pero le cayó a su pierna mala y, con toda la portería a su favor, la acabó lanzando fuera.

El Granada quiso despertar en el minuto 25 y lo hizo con un golazo de volea de Rebbach que no pudo parar Badia. No obstante el colegiado anuló rápidamente el tanto andaluz porque el balón salió por la línea de fondo cuando partió de la linea de córner. Esta vez sí le favoreció al Tenerife una decisión arbitral.

Tampoco se equivocó el trencilla González Díaz en la siguiente jugada de peligro del Granada, que por desgracia acabó con penalti en contra para el Tenerife.

Mellot se volvió loco y arrolló, por llegar muy tarde, a Rebbach. No se lo pensó el colegiado, que señaló el punto de pena máxima. Se encargó de lanzarlo Lucas Boyé, que ejecutó con potencia a la izquierda de un Badia que adivinó la trayectoria del balón, pero no pudo evitar el 0-1. Nada extraño esta temporada que el Tenerife se pegue un tiro en el pie.

Le costó reaccionar a los blanquiazules tras adquirir ventaja el Granada. Bodiger trató de hacer despertar a los suyos con un cabezazo, tras saque de esquina de Luismi, que el colegiado interpretó que se estrelló en el larguero de Mariño y se fue por fuera, aunque en realidad fue el meta nazarí el que desvió el esférico.

Con esa jugada acabó una entretenida e igualada primera parte en la que el Granada logró tener ventaja en el marcador por el monumental error de Mellot.

La segunda parte arrancó igual que la primera, con el Granada atacando con dos ocasiones, una de ellas muy clara de Stoichkov. Sin embargo el arranque de los de Fran Escribá fue un mero espejismo.

Este Tenerife es otro y sabe crecer en la adversidad. Creció y creyó hasta lograr empatar. En el 54 Bodiger recogió una pelota dividida dentro del área y su disparo potente pero algo desviado, lo introdujo en su propia portería Manu Lama. Gol en propia puerta que hacía justicia en el marcador. Cervera sustituyó a Ángel por Enric tras el empate.

El gol dio alas a un Tenerife que quiso y buscó más. El Granada se empezó a desesperar y a perder los papeles. Fruto de estas circunstancias fueron amonestados Neva y S. Ruiz.

La jugada decisiva y polémica del partido llegó en el 74. Se iba Diarra directo hacia Mariño, pero Manu Lama lo derribó por detrás. En primera instancia el colegiado pitó penalti a favor del Tenerife y amonestó al jugador del Granada, pero cambió de criterio y acabó señalando falta y roja para Lama.

Se encargó del lanzamiento de la peligrosa falta Luismi Cruz, quien colocó en la mirilla a la derecha de un Mariño que tocó el esférico, pero le fue imposible evitar que el 2-1 subiera al marcador. Enloqueció un Heliodoro que empieza a creer en un milagro llamado salvación.

La locura en el Heliodoro pudo ser mayor, si a renglón seguido Cantero no se hubiera encontrado con la oposición de un defensor cuando se preparaba para fusilar a Diego Mariño.

Los blanquiazules supieron esta vez conservar la ventaja para amarrar tres puntos vitales y firmar su tercera victoria consecutiva en la Isla.