La sociedad cultural Liceo de Taoro, en La Orotava, inaugura mañana jueves (20.00 horas) una exposición del artista Ernst Volland (Bürgstadt, 1946), fotógrafo, dibujante, galerista, bloguero, comisario y escritor alemán residente en Berlín desde 1968. Volland, explica Birgit Rauschenbach, comisaria de arte contemporáneo y miembro fundador de la asociación Ojalá, de Icod de los Vinos, está especializado en sátira, falsificaciones y fotografía.
“En una de sus primeras falsificaciones artísticas -detalla Rauschenbach en el texto Humor y política, introductorio a la muestra-, Volland se inventó al artista francés Blaise Vincent -en alusión a Vincent van Gogh-, pintó sus cuadros en pocos días y tuvo un rápido éxito, de modo que la Galería Nacional de Berlín tuvo conocimiento de Blaise Vincent. Siguieron varias falsificaciones que más tarde dieron lugar al libro El arte de la falsificación, en el que describe diversas acciones falsas y anticipa, así, en principio, el revuelo que rodea hoy a las falsificaciones en las noticias y las redes sociales”.
Birgit Rauschenbach explica que las obras más recientes de Volland son las Früchtchen, en las que “perfila una pieza de fruta con tinta y el resultado es un cuadro para sonreír”.
‘VERSO SUELTO’
“Artista singular, excéntrico, pensador original, idealista, curioso, inconformista, verso suelto que abomina la mediocridad, transgresor, creativo, brillante, alternativo y así, indefinidamente hasta agotar todos los adjetivos posibles, define la crítica especializada al prolífico artista alemán”, señala Sebastián Estévez Pérez, gestor cultural y licenciado en Historia del Arte, en el texto titulado Ernst Volland, la mirada sardónica, que igualmente acompaña a la exposición que podrá contemplarse hasta el 10 de mayo en el Liceo de Taoro (en horario, de lunes a domingo, de 10.00 a 22.00 horas).
“Desde sus primeras exposiciones, las muy atrevidas experimentaciones tipográficas de Volland -resalta Estévez-, lejos de halagar al poder establecido, chocan frontalmente con él. Sus reflexiones teóricas acerca del papel del arte en la lucha política del pueblo alemán tras el restablecimiento de la democracia quedan expuestas con toda acritud e ironía al escrutinio público, susceptibles de desencadenar procesos psicológicos de identificación o rechazo, pero lejos de la ambigüedad o condescendencia con la que muchos creadores tratan a sus gobernantes”.
Los organizadores de la exposición, apostilla Sebastián Estévez, confían en que ayude a comprender que “el potencial subversivo está dentro de la naturaleza misma del arte”.





