En cada cruz, en cada patio, el 3 de mayo en Los Realejos hay escondida una historia por descubrir en el marco de una tradición que en este municipio se vive de manera muy especial.
En 2021 Alida Fernández y Andreas Pallek compraron la casa ubicada en el número 16 de la calle La Punta, en la Cruz Santa. La restauraron y la arreglaron, un trabajo complejo porque es una vivienda de más de un siglo que estuvo 12 años abandonada y quisieron conservar aquello que se estaba en buen estado.
El esfuerzo valió la pena y ayer era uno de los inmuebles más visitados por las personas que paseaban por este núcleo realejero, en el que se concentra más de un centenar de santos maderos que se pueden visitar desde la noche anterior porque los vecinos abren los patios para exhibir todo su arte, decorados con flores naturales, de papel, velas, sudarios bordados y almidonados, fotos y objetos religiosos de todo tipo.
Por el contrario, la cruz de Fernández Pallek, era muy sencilla, con pequeñas flores naturales lilas, blancas y amarillas que fueron a buscar al barranco y una tela a juego.
Desde el momento que se instalaron a Los Realejos, los vecinos les contaron la tradición del mes de mayo y Andreas decidió confeccionar una cruz con un listón de madera de abeto que encontró durante las obras. También descubrió que había un pequeño cuadro donde estaba la antigua cruz que se llevó uno de dueños y el matrimonio colocó un pequeño ángel.
La enramaron igual que ayer, con flores del barranco. “La gente pasaba y nos decía que estaba bonita pero muy sencilla”, cuenta Alida, “y nos preguntaban si el próximo año le íbamos a poner las flores”.
Fue una vecina quien les confirmó que antes se decoraban como ellos lo habían hecho, con flores silvestres, y decidieron mantener la tradición. Este año Carlos Santos, un artista amigo del matrimonio que está de visita en la Isla decidió pintarla con pequeñas flores violetas.
Carlos llamó ayer la atención porque aprovechó tejas antiguas de la casa para decorarlas con motivos alegóricos de la cruz ante la mirada atenta de miles de personas que elogiaban su arte. “La idea es experimentar y ser parte de la tradición porque celebrar es hacer un pequeño stop en el acelere de la vida y estas ceremonias ayudan mucho”, apunta.
Carlos decidió hacer una pequeña donación al municipio con motivo de las fiestas y pintó dos cuadros que donó al Club Deportivo Machuka, un equipo aficionado de categoría Regional que juega en La Cruz Santa y otro de la UD Cruz Santa Femenino, cuyos protagonistas son personas referentes como ‘Pedri’ en el primer caso y Misa Rodríguez, en el segundo.
Esta cruz fue una más de las 300 que ayer se exhibieron en todo el municipio, un día de fiesta que culminó con el tradicional pique pirotécnico entre las calles de El Sol y El Medio, uno de los momentos más esperados por vecinos y visitantes, que ya empezaron a contar la llegada 3 de mayo de 2026.





