La Laguna clausuró el sábado la IX edición de Las Noches del Patrimonio con la confirmación de la madurez de un programa compartido con el Grupo de Ciudades Patrimonio de la Humanidad de España y que ha logrado consolidarse como uno de los grandes laboratorios culturales de los conjuntos históricos de Canarias.
Durante dos días, la ciudad volvió a abrir sus puertas para que miles de personas de todas las edades se adentraran en más de cinco siglos de historia compartida, en un año en el que la respuesta del público, la diversidad de perfiles asistentes y la calidad de las propuestas han reforzado su posición como uno de los referentes en la activación cultural de los sitios Patrimonio Mundial.
El alcalde, Luis Yeray Gutiérrez, destacó que esta edición “ha mostrado, una vez más, la capacidad de La Laguna para explicar su legado desde la sensibilidad, la creatividad y la implicación social, y demostrar que nuestro patrimonio no es un elemento estático, sino un recurso vivo que genera identidad y orgullo colectivo”.
Asimismo, añadió Gutiérrez, “Las Noches del Patrimonio se han consolidado como un instrumento eficaz para acercar a la ciudadanía los valores que sustentan la declaración de La Laguna como única ciudad Patrimonio Mundial de Canarias, las responsabilidades que implica su conservación y el trabajo técnico que se desarrolla durante todo el año”.
La edición de este año, que se extendió, por primera vez, a dos días (18 y 19 de septiembre), se ha caracterizado por una ampliación de contenidos y por una mayor integración entre los distintos lenguajes que conforman el programa. Las rutas interpretativas convivieron con la apertura de inmuebles que habitualmente permanecen cerrados, generando un mapa de experiencias que permitió recorrer la ciudad desde perspectivas complementarias.
A ello se sumaron actos culturales, performances internacionales, danza contemporánea y la IX edición de Escena Patrimonio, que transformaron los espacios en escenarios donde la creación actual dialogó con la memoria arquitectónica y la naturaleza.
Otro de los elementos destacados fue la activación de nuevos espacios de altura, reforzando la comprensión volumétrica y paisajística del conjunto histórico que, sumada a las visitas guiadas por distintos monumentos, ofreció una aproximación más completa a la estructura urbana que sustenta el valor universal excepcional del sitio.






