Hubo un momento en la historia del arte español en el que la música, el silencio, el objeto cotidiano y la performance se dieron la mano para decir algo nuevo. Así nació Zaj, un colectivo sin reglas, sin etiquetas y sin miedo a lo absurdo. Ahora, 60 años después, su legado se despliega en las salas del Instituto Canarias Cabrera Pinto, en el municipio de La Laguna, que acoge desde este sábado la exposición Zaj. 60 años, bajo la curaduría de Carlos Díaz-Bertrana.
Tras su reciente paso por el Centro de Arte La Regenta, en Las Palmas de Gran Canaria, esta retrospectiva se presenta por primera vez en Tenerife. El proyecto expositivo reúne una cuidada selección de medio centenar de piezas que capturan la esencia disruptiva del grupo, desde instalaciones y objetos hasta fotografías y partituras visuales. El recorrido incluye obras clave como Sex Collection, de Esther Ferrer; Flor y Mujer II, de Juan Hidalgo, o Música de cámara n.º 293, de Walter Marchetti, junto a otras nunca antes vistas en el Archipiélago, como pueden ser El muro de los inmortales y Natura Morta.
Zaj fue, más que un grupo artístico, una forma de estar en el mundo. Inspirado por el arte pobre, el zen y el experimentalismo más libre, su práctica rompía con la idea del arte como producto cerrado, proponiendo experiencias en las que lo absurdo, lo efímero y lo cotidiano eran vehículo de pensamiento. En palabras del comisario: “Más que mostrar, Zaj nos abisma en el sinsentido de la existencia humana”.
El andar de Zaj había comenzado el 19 de noviembre de 1964, cuando Hidalgo, Walter Marchetti y Ramón Barce trasladan por unas calles de Madrid tres grandes objetos de madera. Aunque su primera acción es en la calle, casi todo su trabajo se va a realizar “en el marco del arte”, en teatros, salas de exposiciones o museos. Es el contexto el que le da valor artístico a un objeto. No se lee igual un tarro de cristal con una tela en casa que sobre un pedestal en un museo. Ya lo advirtió Spinoza: “La belleza no se encuentra en el objeto, sino en la mirada del espectador”.
Zaj, el grupo de vanguardia más trasgresor de la postguerra española, se manifiesta con partituras, textos, fotografías, conciertos, mail art, objetos, exposiciones, libros, ambientes y discos. Por lo general, se mueven en la periferia, alejados de la cultura oficial y de los circuitos tradicionales del arte. En la vertiente experimental, por un camino paralelo al Fluxus de George Brech y Yoko Ono.
El grupo, cuya actividad se extendió hasta 1996, estuvo integrado por figuras clave de la vanguardia europea, con una obra que transitó entre la música conceptual, la performance, el mail art y los objetos intervenidos. Su impacto fue tal que el museo Reina Sofía le dedicó una gran retrospectiva en los años 90, consolidando su lugar en la historia del arte contemporáneo.
Zaj. 60 años se puede visitar hasta el 13 de julio, de lunes a viernes, de 11.00 a 14.00 y de 17.00 a 20.00 horas, y los fines de semana de 11.00 a 14.00. La entrada es libre y gratuita.





