sociedad

Antolín Goya González, veinte años al timón de un sindicato

El líder de la Coordinadora Estatal de Trabajadores del Mar, y de la rama de los estibadores, renueva su mandato durante el congreso de esta semana en Tenerife

El sindicato Coordinadora Estatal de Trabajadores del Mar (CETM) se fundó en 1979. El miércoles y el jueves de esta semana celebra en el sur de Tenerife el VI congreso confederal, bajo el lema Con firmeza hacia el futuro. Antolín Goya González comenzará su sexto mandato al frente de la organización. Lleva veinte años en el puesto. También lidera la rama Coordinadora Estatal de Estibadores Portuarios. Representa a más de 7.000 estibadores, con 159 delegados en 31 puertos de España, a los que se añaden casi 2.370 trabajadores de los puertos, con 259 representantes o delegados. En total, Coordinadora del Mar aglutina a más de 9.000 afiliados. Su modelo es singular. “No tenemos ninguna subvención externa ni liberados sindicales”, expone Goya. “Planteamos que las decisiones que afectan a un colectivo las debe tomar ese colectivo: estibadores, amarradores… Eso hace que seamos un sindicato muy participativo, con una base asamblearia muy potente y un sentimiento de solidaridad cuando haya intereses comunes”.

En el ámbito de la estiba, la Coordinadora acapara “el noventa y tanto por ciento”. La presencia de CC.OO. y UGT es escasa. En el resto va creciendo “a un ritmo acelerado”.

Tras la conflictividad de tiempos pasados, con momentos críticos de tensión, en la actualidad prevalece la estabilidad. “Eso está permitiendo que los tráficos se consoliden, que los puertos estén con buena salud, que estemos en prácticamente en todos los puertos con un incremento importante de la actividad”, se congratula el secretario general de la Coordinadora. En consecuencia, resalta, “podemos rejuvenecer las plantillas, aumentar el número de trabajadores y dedicar más tiempo a los programas de formación”. Aunque la actividad la regula la Autoridad Portuaria, la parte sindical trata con las concesionarias agrupadas en la Asociación Nacional de Empresas Estibadoras y Centros Portuarios de Empleo (Anesco): “La patronal está en buena disposición y procuramos aprovechar este espacio de normalidad para mejorar y consolidar los convenios. El acuerdo marco encarrila la negociación a escala local”.

La preparación constituye un factor esencial: “Necesitamos que nuestra gente tenga un nivel de profesionalidad muy alto, porque las cargas se hacen a una gran velocidad y con mucho peso. También hay que ser exigentes con la formación en la prevención de riesgos laborales, porque cualquier descuido puede resultar dramático. En eso, el sindicato y la patronal compartimos una enorme sensibilidad. A partir de ahí, la organización, las jornadas, descansos, cómo nos adaptamos a la reforma laboral… Esa es nuestra función cotidiana”. Trabajar en la estiba y desestiba no es tararear y silbar: “Pasada la primera criba del ingreso, la permanencia queda supeditada a todo ese plan de formación, las pruebas de actitud, la disponibilidad, etcétera. Es un proceso largo, ¡eh! La última revisión de la regulación del sector de la estiba generó un título, un certificado de profesionalidad que fija alrededor de 480 horas en formación teórica y otras tantas en prácticas en operativa real”.

Antolín Goya ronda la treintena de años currando en el puerto de Santa Cruz de Tenerife. Hoy en día es uno de los 196 estibadores: “Además de suplir las vacantes por jubilación, intentamos ampliar la plantilla”. Como un acontecimiento se recibió, “de forma natural”, la llegada de tres mujeres en noviembre de 2024. Claudia, Salomé y Leticia precedieron a otras. “Hacía veinte años que no había incorporaciones. Afortunadamente, las cosas han cambiado. Gracias a la mayor demanda, hay más movimiento”.

El impacto de la automatización en el empleo portuario se presta a múltiples interpretaciones. Goya recela del avance tecnológico deshumanizado. Discrepa de la teoría entusiasta de que la inteligencia artificial no te quita el trabajo, sino que te deja la tarde libre: “Y la mañana. ¡Cuidado! Si el Estado del bienestar pierde su equilibrio, mal asunto. No niego que una máquina facilite la labor, pero me preocupa que venga a sustituir”.

TE PUEDE INTERESAR