Djibril Cissé nació en Senegal en 2006 y siempre le ha gustado el dibujo y la pintura. Vive en Tenerife desde hace aproximadamente un año. Llegó a las Islas en patera. En ese momento formaba parte de la relación de menores migrantes no acompañados, una cifra -ahora se sitúa en unas 5.600 personas en Canarias-, dentro de una estadística más amplia, que escuchamos regularmente en los medios de comunicación. Sin embargo, con su mayor o menor exactitud, estos y otros datos, precisamente por su condición de datos, no muestran el rostro ni las circunstancias de cada una de las personas que se ven obligadas a abandonar su tierra para intentar vivir mejor.

En medio de una situación tan compleja, no escasean los discursos reduccionistas entre quienes contemplan este fenómeno migratorio. Y de ahí se puede pasar a los eufemismos, a la criminalización, a las mentiras, a la despersonalización del prójimo y, sí, también al odio.
Otras personas optan por la empatía, por la solidaridad, por tomar uno a uno a los recién llegados y comprender que, en muchos sentidos, solo el azar ha hecho que ellas no ocupasen su lugar. Un buen ejemplo de esto último se halla en la Fundación Canaria El Buen Samaritano y quienes la conforman.

INTEGRACIÓN
Al alcanzar la mayoría de edad -tiene ya 19 años-, Djibril Cissé dejó de estar tutelado por la administración pública, que garantiza a los menores alojamiento y alimentación, además de formación. Tenía que abandonar el centro que lo acogía y su futuro se volvió -aún más- incierto.
Por fortuna, según relata, una de sus educadoras contactó con la fundación que preside el sacerdote José Félix Hernández López, el padre Pepe. Uno de los objetivos de este proyecto surgido en 2017 es la integración socioeducativa de los jóvenes, especialmente de aquellos que ya han cumplido la mayoría de edad, y “proporcionarles los recursos y herramientas necesarias para cubrir sus necesidades básicas diarias”.

Djibril inaugura el 17 de junio (16.00 horas) en la parroquia de Los Gladiolos, en Santa Cruz de Tenerife, su primera exposición de pintura. La muestra se inscribe en la Semana Solidaria de la fundación.
“Siempre me ha gustado el arte”, afirma el joven. “En Senegal solo dibujaba con lápiz, pero en Tenerife ya uso los pinceles y las pinturas. Me inspiro en cualquier cosa que veo; lo que me resulta más difícil es dibujar los rostros, pero poco a poco voy mejorando”, apostilla Cissé, quien menciona a dos profesores, de los que está recibiendo clases de pintura para avanzar en el dominio de la técnica. “Antes, por ejemplo, si empezaba un cuadro, quería terminarlo el mismo día, y me han enseñado a tener paciencia, a que realizar una obra puede llevarte mucho tiempo”, agrega.

La exposición consta de más de una veintena de cuadros, en los que predominan los temas de su país, pero también hay obras dedicadas a las Islas. “Cuando salimos de excursión con el Buen Samaritano -explica-, si veo algún lugar bonito, le saco una fotografía y luego me pongo a trabajar. Pinto a partir de esas imágenes, pero también de cosas que surgen de mi imaginación”.
Djibril se ha formado en carpintería y costura, ya ha obtenido la residencia y busca empleo. Asegura que su sueño es llegar a convertirse en profesor de arte.

SENSIBILIZAR
“Cada año, cuando llega junio, en la Fundación Canaria El Buen Samaritano celebramos la Semana Solidaria, en la que presentamos los proyectos y actividades que realizamos”, explica Goretti Rodríguez, gerente de la entidad. “El día 21, por ejemplo, tendremos una feria de artesanía en la zona del Barranco Urbano de Añaza (BUA); también organizamos talleres, charlas… La idea es visibilizar las acciones que emprendemos y, en ese marco, las que tienen que ver con el numeroso grupo de jóvenes migrantes, a los que damos atención, formación, ayuda en la búsqueda de empleo… A la vez, es una manera de sensibilizar a la ciudadanía sobre el fenómeno de la migración”, precisa.

“Uno de esos chicos es Djibril Cissé, que posee un gran talento para la pintura y queremos mostrarlo en la exposición que va a tener lugar en la parroquia de Los Gladiolos. Pretendemos generar oportunidades a los jóvenes en muchos ámbitos, y aquí entra, asimismo, la canalización de sus inquietudes culturales, por medio del teatro, la danza, la música, el canto…”.
Todo eso se complementa, apunta Goretti Rodríguez, con la formación en otras disciplinas para acceder al mercado laboral. “Su inserción en el mundo del trabajo es increíble. Desde que tienen sus papeles en regla, prácticamente empiezan a trabajar”, pone de relieve.





