Mientras España trataba de encaminarse hacia una democracia tras la muerte de Franco (20/11/1975), en Canarias se abría una grieta inesperada: entre 1976 y 1978, las Islas fueron testigos de atentados y sabotajes que pusieron en jaque al Gobierno de España y a todos los cuerpos de seguridad del Estado en el Archipiélago. Antonio Cubillo Ferreira (1930-2012), abogado tinerfeño exiliado en Argelia, fundó en 1964 el Movimiento por la Autodeterminación e Independencia del Archipiélago Canario (Mpaiac). Inspirado por la ola de descolonización africana, Cubillo defendía que Canarias era aún una colonia bajo dominación española. Argelia dio respaldo político y logístico al Mpaiac y contribuyó en una campaña para que Naciones Unidas reconociera al Archipiélago como territorio pendiente de descolonización. En su afán por internacionalizar el conflicto, el Mpaiac creó un brazo armado: las Fuerzas Armadas Guanches (FAG), que comenzaron a reivindicar acciones de sabotaje, colocación de explosivos de baja acción y amenazas. El domingo, 27 de marzo de 1977, un artefacto estalló en una floristería del aeropuerto de Gran Canaria, hiriendo a una trabajadora. Las autoridades cerraron el aeropuerto y desviaron el tráfico aéreo a Los Rodeos, en Tenerife. Horas más tarde la niebla, la saturación y una cadena de errores humanos provocaron la colisión de dos Boeing 747. El resultado: 583 muertos. Es el accidente aéreo más grave de la historia de la aviación hasta la fecha. A esta acción le siguieron otras, como la de diciembre del mismo año, en que un explosivo en el Hotel Botánico del Puerto de la Cruz dejó dos turistas heridos y daños en las instalaciones. En abril de 1978, durante la desactivación de una bomba en el Banco de Vizcaya en La Laguna falleció el policía artificiero Rafael Valdenebros Sotelo, convirtiéndose en la primera víctima mortal directa atribuida al Mpaiac. El 5 de abril de 1978, Antonio Cubillo fue apuñalado por dos sicarios a las puertas de su residencia en Argel. El ataque fue orquestado por miembros de los servicios secretos españoles, con la intención de frenar sus gestiones ante la ONU, ya que habían obtenido el respaldo de la Organización para la Unidad Africana (OUA). Cubillo sobrevivió, aunque con graves secuelas. La operación provocó un escándalo diplomático. Argelia protestó oficialmente y la ONU recibió la denuncia. Pero los apoyos internacionales menguaron y el Mpaiac comenzó a diluirse. Tras el atentado a su líder, el Mpaiac perdió su capacidad de acción y las FAG dejaron de actuar. El movimiento pasó de las armas a los comunicados, perdiendo gradualmente su presencia en la política canaria hasta su práctica desaparición. En 18 de agosto de 1985 Antonio Cubillo regresó a Canarias desde su exilio de más de veinte años en Argel, después de pactar con el gobierno de Felipe González su retorno, jurando la Constitución española. Cubillo ejerció como abogado y mantuvo siempre una postura crítica con el que nunca dejó de denominar, Gobierno colonial español, hasta su fallecimiento en 10 de diciembre de 2012.
*Abogado e historiador


