Kamezí es el primero y el único restaurante estrella Michelin que hay en Lanzarote, isla en la que por cierto cada vez se come mejor y además hay añadir el plus de una explosión de bodegas que cada día maravilla más al mundo de la enología. Pero hoy toca centrarse en Kamezí ubicado en Kamezí Boutique Villas, en la localidad de Playa Blanca, en el municipio de Yaiza, donde el joven chef de 32 años, Rubén Cuesta, ha logrado en la última edición de la la guía francesa el preciado galardón para la isla de los volcanes.

Rubén Cuesta, que se formó en el restaurante de El Bohío en Illescas (Toledo) con una estrella Michelin del popular chef y presentador del concurso televisivo Master Chef, Pepe Rodríguez, mantiene la filosofía de poner en valor el producto local y la cocina tradicional canaria en un entorno con materiales autóctonos como la roca volcánica y detalles representativos de nuestra flora. El menú degustación cuesta 160 euros y el maridaje 60 euros.
El menú empieza en la terraza con un homenaje a Fuerteventura, isla que se aprecia desde la terraza, y que consiste en un tartar de cabra. A continuación varios snaks: espuma de tomate, tartaleta de vieja, caldo marinero y sobrasada marina, bocados todos ellos cargados de guiños a las islas.
Luego llegó un plato, muy refinado y exquisito, consistente en un carabinero de La Santa, con caldo de cerdo y arvejas salteadas. Cuesta luego propuso unos enyesques: Buñuelo de morena, tartaleta de conejo al salmorejo y un bocado de papada asada, todos ellos de muy buen nivel.
El siguiente paso fueron unas gambas rojas de La Santa, con mahonesa de mar y granizado de cilantro; un salmón de Uga con mantequilla, ajo y limón y una ensalada de jurel, platos también estupendos.
Siguió la cena con un tagliatelle de calamar con aguacate, coliflor y chocolate que está francamente muy bueno y una cebolla asada y glaseada con caldo de puchero en el fondo. Cuesta continuó con un cherne con potaje de berros, judías y gofio de millo. Para terminar los platos fuertes, una carne de cabra, cocinada a baja temperatura y en el punto perfecto, con puré de batata, manzana encurtida y queso.
Los postres a la altura de lo anterior: cuajada de leche de cabra, merengue, helado de limón y parchita y frangollo con leche de cabra y helado de almendra.
Rubén Cuesta es un joven de origen manchego -tan solo tiene 32 años- con una gran proyección en el restaurante Kamezí, con una apuesta firme de que el mejor género está en el producto local, especialmente en su litoral, y que demuestra un gran potencial que seguro que dará que hablar en los próximos años.



