Madrid se ha creído el personaje y ejerce de capital pandemónium, de Buenos Aires Milei, de ciénaga de bulos, de lodazal. Y en ese ambiente, el viento es el que es. Feijóo lo tiene en contra desde que llegó de Galicia a torear en Madrid y el morlaco sigue vivo.
Es tal la tensión, que ha decidido echarse de nuevo al monte, como en los días críticos pero fogosos de la amnistía tras perder la Moncloa. Ahora, el Gobierno de Sánchez chapotea en un mar de audios y wasaps de tal calibre que algunos medios publican inauditas teorías contradictorias sobre bombas lapa bajo el coche del presidente. La guerra de Madrid se contagia del clima bélico europeo y no es ajena la llegada de Trump, que aboca a la derecha a usar métodos más verticales y expeditivos.
En Europa, España es la última aldea gala de la izquierda que resiste la embestida conservadora entre los estados influyentes, tras la reciente derrota de la socialdemocracia alemana. Esto la convierte en la pieza a batir por el PPE y la ultraderecha, en tanto Sánchez dirige la economía que más crece en Europa y preside la Internacional Socialista, toda una provocación en estos tiempos.
¿Qué está pasando a dos mil kilómetros de Canarias? ¿Qué sentido tiene que en los mentideros mediáticos madrileños se debata si es un bulo o no lo de la bomba lapa y se hable de “golpe de Estado encubierto” tan tranquilamente, según se leía este domingo en El País? ¿A qué se debe que Feijóo haya llegado a decir del Gobierno: “Toda mafia tiene un capo”? ¿Y qué no dirá cuando el TC legitime la amnistía a lo largo de este mes?
Sánchez acaba de cumplir siete años de la censura a Rajoy en 2018. Y Feijóo quiere devolverle la moneda, pero Aznar no. ¿Por qué le pide “cabeza fría” y paciencia hasta 2027? ¿Por qué ese salvavidas a Sánchez? ¿Ayuso aún no está lista, necesita tiempo? ¿Si la baronesa se distancia de su pareja, habría una operación en la cresta del PP? Hay divorcios de mutuo acuerdo en política. Se separan Trump y Musk -un idilio de cinco meses, ¡bah!, una cana al aire-.
Si es verdad que Feijóo ya no está en sintonía con Aznar -o viceversa- y que Ayuso está que trina por que la dejó fuera de la ponencia política del congreso del partido en julio, habrá que hacerse más preguntas. ¿Qué se cuece dentro del PP? Aznar le pide a Feijóo algo más que antisanchismo, que “entusiasme”. “Yo no soy un chisgarabís”, dice el gallego, que promete derogar las leyes progres.
Si este es un congreso exprés del partido hasta que el cuerpo aguante, Sánchez y Feijóo comparten, sin saberlo, un mismo memento.
A Sánchez ya lo han tentado antes con Europa. Es un líder valorado en política exterior, por no arrugarse ante Trump y plantarse contra Netanyahu. No hay cosa que más envenene a Feijóo que las amistades contraintuitivas de Sánchez y Leyen, siendo ella de derechas. Pero Sánchez no ha vuelto a dejar caer que se vaya, después de la carta de amor a Begoña Gómez con aquel implícito adiós. Rutte se fue del Gobierno y ganó el ultra Wilders en Países Bajos. Pero, en Canadá, Trudeau renunció y el delfín liberal, Mark Carney, doblegó ipso facto a la derecha, que tenía ¡20 puntos! de ventaja.
¿El ave fénix revolotea en Ferraz? ¿Y si tras una década en el poder, Sánchez da un paso al costado en 2027 y aúpa a Margarita Robles o a Montero… y le sale una jugada canadiense maestra? Solo le falta que el acicate Trump reclame la anexión de España, como Canadá.
A Feijóo le azuza Ayuso -le ayusa-, y tiene las reservas justas. Sin el padrenuestro de Aznar ni el AVE de Madrid, está en el punto de cocción de Rajoy en el congreso de Valencia (2008), cuando enterró el aznarismo y se hizo con el partido. Rajoy tenía también a Madrid con el palo en la rueda. Pero Ayuso es más gélida que Esperanza Aguirre, quién sabe si lo es, incluso, sin límites. No se ha vuelto a oír a Miguel Ángel Rodríguez… Esa frialdad hiela. Por supuesto que Casado estará en el congreso del PP, pero a modo de fantasma.
¿Quién está detrás de todo este fogueo de Madrid -no es España, es Madrid-? La guerra de los audios, de los wasaps, de los juzgados, de la familia del presidente, de Ábalos y quién avala a Ábalos, de Santos Cerdán… Uno de los audios aireó el nombre de la socialista Leire Díez, y otro, la supuesta bomba lapa. Un escándalo se solapa con otro, una guerra sin fin.
En el PP de Feijóo fían su último aliento a que Sánchez tenga los días contados. O están perdidos. Cargan en la mochila los primeros imputados por las residencias de Madrid, el proceso de la pareja de Ayuso, la detención del número dos de Interior de Rajoy y el caso que amenaza arruinar la carrera de Feijóo: la Dana de Carlos Mazón. ¿El PP se manifiesta el domingo en Colón contra Sánchez o contra los demonios familiares?
