Más de 10.800 estudiantes abordan desde ayer en toda Canarias las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU). Tras dos años de dedicación y esfuerzo, comenzó la primera fase de la evaluación con los exámenes de Lengua Castellana y Literatura, Lengua Extranjera II, e Historia de España o Historia de la Filosofía.
Desde primera horas, los estudiantes inscritos en la prueba -de las opciones de Artes y de Humanidades y Ciencias Sociales- abarrotaron los lugares designados para realizar los exámenes con algunos nervios, pero a la vez, con mucha ilusión.
Una carta a la directora en el periódico El País titulada Vivir no debería ser tan complicado y escrita por Rocío García Vijande, centró el examen de Lengua Castellana y Literatura. El artículo repasó las dificultades para conseguir vivienda, trabajo y estabilidad en una sociedad que cada día pone más trabas a las personas. Los examinados respondieron preguntas sobre el texto, su tipología, registro, las funciones del lenguaje, personas verbales y una opinión razonada sobre su contenido.
Una segunda parte del examen planteó preguntas optativas centradas la novela de Gabriel García Márquez Crónica de una muerte anunciada y en la Generación del 27.
En el caso de la ULL unas 5.500 personas se han inscrito en la prueba. Hoy le tocará el turno a los alumnos de Ciencias, que acometerán estas materias. Mañana y pasado estarán dedicadas a las materias específicas de la modalidad y las optativas.
La vicerrectora de Estudiantes de la ULL, Rosario Hernández, destacó entre las novedades introducidas en esta Prueba de Acceso a la Universidad, que el 20% de los exámenes es competencial y centrado en la aplicación práctica de los conocimientos. El sistema de ponderaciones ha cambiado, afectando a la parte troncal de la prueba.
Hernández considera que este modelo “es más justo, porque reduce la manera de estudiar de manera memorística con la parte competencial” y porque es la primera PAU “donde se está haciendo un esfuerzo por hacer un examen homogéneo” para todo el país, con una estructura y criterios similares, sin desatender las peculiaridades locales en los contenidos.
También destacó que “no es más difícil”, simplemente está la dificultad de enfrentar unos cambios para los que el estudiantado “está preparado”, porque lleva todo el curso con los modelos de examen.
Por su parte, el viceconsejero de Educación, José Manuel Cabrera, resaltó el trabajo realizado por el profesorado para que esta modificación de la PAU afecte lo mínimo posible. “No son cambios sustanciales, estamos en un proceso progresivo de homogenizar la prueba”, y deseó que los resultados “sean muy satisfactorios para el alumnado”.
También explicó que “esperamos que en próximas ediciones se consolide esa nueva PAU con esos cambios que van en la línea de que sea más competencial, donde no solo se centren en los conocimientos, sino también en saber aplicarlos a la realidad”. En este sentido, Canarias cuenta con varios coordinadores a nivel nacional en algunas materias y se está en contacto “para que las modificaciones no sean muy abruptas para el alumnado”.





