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Sanidad deberá indemnizar a los padres de una bebé fallecida en La Candelaria

“Han pasado cuatro años pero no lo hemos superado”, señala Tere que perdió a su hija deseada por hipoxia y “sufrimiento fetal”

El Servicio Canario de la Salud (SCS) deberá indemnizar con 146.181 euros a unos padres tinerfeños por el fallecimiento de su hija como consecuencia a la mala praxis médica ofrecida durante el parto en el Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria. Según la sentencia, la gestante no fue informada de forma debida y se le practicó una cesárea urgente ocho horas después de que lo precisara, y ya “demasiado tarde”. La autopsia certificó que el fallecimiento fue por hipoxia (falta de oxigeno) mientras que el contundente informe pericial aportado recalcó varios momentos de “sufrimiento fetal”.

Los hechos se remontan al 23 de noviembre de 2020, cuando la afectada Tere T.S., gestante primeriza que contaba con 49 años, y con un embarazo invitro, ingresó en el Hospital de La Candelaria, con 40 semanas y cuatro días de gestación.

La sentencia 08-04-2025 del Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 4 de Las Palmas, y que es firme, enunció la carencia de información sobre los motivos para inducir el parto, los riesgos personalizados de la paciente, ni las alternativas a dicho tratamiento, no constando la identificación del médico informante acerca del consentimiento ofrecido y su necesaria relación con la autonomía de la paciente.

Es decir, no hubo un consentimiento informado suficiente de forma debida, en atención a los derechos de la paciente, no se le ofreció tampoco, una vez avanzaba el parto, la opción del procedimiento de cesárea, concurriendo que la actuación provocó en la afectada una infracción a la autonomía y capacidad en la toma de decisiones.

Unos apenados padres, Tere T.S y Fran D.L, aseguraron a DIARIO DE AVISOS que “han pasado casi cuatro años y aún no lo hemos superado”. “Es lo peor que le puede pasar a una persona”, más cuando “este embarazo era muy deseado, buscado y costó un montón” de intentos.
Tere recordó que su embarazo “fue muy bueno, no había tenido ningún problema” y, como se comprobó en la autopsia, todos los “parámetros de la bebé eran perfectos”, así que no entiende cómo durante el periodo de parto “se cometieran toda una serie de errores encadenados que llevaron a un fatal desenlace”. Recordó su inquietud cuando “entraron como 10 personas al mismo tiempo, empujaron a Fran y me llevaron a quirófano. Hasta ese momento no era consciente de que algo está yendo mal”, recalcó.

Duelo no superado

Por su parte, Fran reconoció que “no hemos superado el duelo”. “Nos han fastidiado la vida para siempre y ¿Cómo lo haces para seguir adelante?”. La sentencia “tiene un sabor agridulce, por un lado se hace un justicia y reconoce que han metido la pata, pero no nos va a devolver a la niña”, relató.

“Nos han negado la posibilidad de volver a ser padres” y “nos arrebataron la ilusión que teníamos”, tanto para la propia pareja, como a su familia. En este momento recordaron a la madre de Tere, que falleció muy apenada “sin ver que se hizo justicia” o al padre del progenitor, que ya podrá coger en brazos a una deseada nieta, mientras que a la hermana de Tere, todavía “se pone a llorar más que yo”, relató. Sus cosas siguen guardadas en el trastero porque los padres no pueden deshacerse de ellas.

Aunque el daño es irreparable, tanto Tere como Fran desean que esta sentencia “sirva de ejemplo y ayude a otros padres para que denuncien y que no se repitan estas situaciones”. “El sistema tiene que cambiar y mejorar los protocolos para prestar una mejor atención a las gestantes”. “En nuestro caso fue una negligencia, tardaron demasiado tiempo en sacar a la niña por cesárea intentando inducir un parto natural”.