El Hospital Universitario Nuestra Señora de la Candelaria, en Tenerife, ha tratado a 281 pacientes con queratocono en los últimos cinco años, una enfermedad ocular que provoca una deformación progresiva de la córnea y puede afectar gravemente a la visión. Los especialistas advierten de que frotarse los ojos de forma repetida e inadecuada puede favorecer su desarrollo.
El servicio de Oftalmología del centro hospitalario explica que este hábito está especialmente relacionado con las alergias estacionales y determinados factores ambientales, como la calima, que pueden provocar picor y llevar a las personas afectadas a rascarse los ojos con frecuencia.
No obstante, los profesionales recuerdan que en la aparición del queratocono también interviene un componente genético, por lo que no todos los casos están relacionados directamente con el frotamiento ocular.
Qué es el queratocono y cómo afecta a la visión
El queratocono es una enfermedad que provoca el debilitamiento progresivo de la córnea, la capa transparente situada en la parte delantera del ojo.
A medida que avanza, la córnea pierde su curvatura natural y adquiere una forma irregular, lo que ocasiona alteraciones visuales que pueden resultar difíciles de corregir mediante los métodos convencionales.
Según explica el servicio de Oftalmología de La Candelaria, el rascado continuo de los ojos puede contribuir a esta deformación, especialmente en personas que presentan predisposición a desarrollar la enfermedad.
Su evolución varía de un paciente a otro. En algunos casos puede progresar hasta requerir intervenciones quirúrgicas, incluido el trasplante de córnea.
El tratamiento del queratocono en La Candelaria
El Hospital de La Candelaria dispone de un láser de femtosegundo, una tecnología de alta precisión que se utiliza como apoyo en determinadas intervenciones oftalmológicas.
Este equipo permite realizar con mayor precisión y control las fases de las operaciones en las que se emplea el láser.
Según la información facilitada por el centro hospitalario, el tratamiento descrito busca reforzar la estructura de la córnea y aumentar su resistencia.
La intervención tiene una duración aproximada de una hora por cada ojo y se realiza con anestesia local.
Los especialistas insisten en la importancia de evitar el frotamiento repetido de los ojos, especialmente cuando aparecen molestias relacionadas con las alergias o la exposición a factores ambientales como la calima.







