tribuna

Y Trump se puso como una fiera a bombardear España

Si Europa fuera una mujer, diríamos que es una mujer maltratada por un matón, que la tiene sometida. Lo mismo, la OTAN. España resulta que le salió respondona en La Haya. Y el sujeto se puso como una fiera a bombardear España, y juró hacerle pagar “el doble” en aranceles.


Trump es una caricatura, ya saben. Un meme que llegó a la Casa Blanca. En seis meses no ha hecho otra cosa que ponerlo todo patas arriba, con un sarcasmo de medio pelo, que es lo que le queda del penacho o tupé a este presidente irrisorio y caótico. Cuando se vaya, EE.UU. será uno de esos paisajes después de la batalla (usando la muletilla de Juan Goytisolo), con los restos de la hecatombe, la normalización del conflicto y el escaso sentido común del pueblo. ¡Qué adefesio de país quedará si esto dura cuatro años!


Dice Niño Becerra, a raíz del zasca de Sánchez y del fuego que vomita el dragón, que por que razón Europa tiene que hacer lo que a Trump se le antoja. El economista, a contracorriente, porque casi nadie le rechista a Trump ni a Feijóo en España, sugiere que Europa hable más consigo misma y escuche menos a Trump. Mancillada por el maltratador, está en estado de shock.


Y nada tan vejatorio como la treintena de países miembros de la OTAN haciendo el rendibú al chuloplaya, y el secretario general, Mark Rutte, degradándose a la condición de felpudo para que “Donald” lo pisotee reposando sobre él su 1,90 y casi 100 kilos, porque “vas a lograr lo que ningún otro presidente estadounidense consiguió en décadas” (esos wasaps babosos que hacen historia).


Pero en España ha habido hasta jolgorio celebrando en los medios con palmaditas a Feijóo que Trump sacudió a Sánchez, más solitario que nunca. Somos un país masoquista y adulón que pone la otra mejilla y hace del Sermón del Monte una lectura servil. El holandés Rutte parece español.


Lástima que la política patria haya entrado en barrena y nada haga pensar que a Feijóo le defeque encima el Espíritu Santo, como decía Gilberto Alemán, y vuelva a ser un candidato de la oposición y no un trumpero que vende la piel del oso antes de cazarlo. Si no lo remedia el congreso en julio de su partido, este hombre será recordado por no haber tenido una sola idea. Al menos Sánchez será recordado por haber dicho que no al basilisco de Trump, que el 5% del PIB para defensa es un despilfarro y, si acaso, un 2,1% y gracias. Porque Trump merecía que alguien le metiera las cabras en el corral. Para que vaya a la universidad (de Harvard, por supuesto) y aprenda modales diplomáticos.


Llegan noticias de EE.UU. que dan escalofríos, como si fuera la sombra de lo que fue: un sitio inhóspito sin libertad, donde detienen a los rivales políticos que se oponen a las deportaciones y se masca la llegada de una dictadura, sin checks and balances, como otro 23-F bis en el Capitolio. ¿Deben preocuparnos estas señales de un país especular de la alternativa en España?


Lo esperpéntico de la insolente amenaza a España del yanqui bocazas es que el 5% de gasto militar en la OTAN se prevé para 2035, cuando el osado republicano esté frisando los 90 años y ya no sea presidente. Como dice Sánchez, España ha sido la única en decir lo que todos piensan: que el rey está desnudo.


Bastaría recordar el no de Rajoy al rescate de la economía española por la troika durante la Gran Recesión para que la oposición conservadora mantuviera punto en boca. Rajoy, en parte, se anotó el tanto, con ayuda de Draghi, fruto de una obstinación sanchista, como esta de Sánchez tendría reminiscencias rajoístas, miren por dónde los del PP. Pero la rabia perruna que corroe la política española les impide siquiera la mínima anuencia a beneficio de inventario.


A Feijóo se le atragantó el bombardeo de Irán y ahora este teatrillo de la OTAN donde Sánchez tenía un papel protagónico, porque no quiere que le distraigan del caso Cerdán, que al PP indigna tanto desde que sufre amnesia global retrógrada y ha olvidado por completo los hijos que trajo al mundo (Bárcenas, Gürtel, Púnica, Lezo, Kitchen…). Y, por si fuera poco, en la misma traca, sale ahora la sentencia del Tribunal Constitucional favorable a la ley de amnistía que recurrió el PP. Los flecos de la malversación del procés exigen una prórroga, lo que confirma las peores sospechas de Feijóo de que Sánchez tiene meses por delante en la Moncloa.


Pasaremos el verano, llegará la Navidad, y, ya una vez en 2026, Sánchez jugaría cada set anhelando las heroicas remontadas de Nadal. La escena final de ese duelo está prefigurada en Match Point, la película de Woody Allen. Pues a un lado de la pista estará la corrupción del PSOE y al otro, se acumularán las sentencias pendientes de la corrupción del PP (la non trubada, como San Borodón, que aparece y desaparece). La pelota rebota en la red y queda en el aire, manteniendo el suspense del punto final.