El Gobierno palestino condenó ayer la moción no vinculante aprobada por el Parlamento de Israel pidiendo la anexión de Cisjordania y resaltó que se trata de “una nueva declaración de guerra contra el pueblo palestino” y de una amenaza a la viabilidad de la solución de dos Estados, respaldada por la comunidad internacional. La declaración desató ayer una nueva reacción de condena de numerosos países, como Turquía o España, mientras la ONU advertía por la mañana de los miles y miles de palestinos a punto de morir de hambre en pleno genocidio y ante la impotencia y pasividad mundial.
El Ministerio de Exteriores palestino indicó en X que la medida es, además, “otra manifestación de los crímenes de genocidio, desplazamiento y anexión destinados a liquidar la causa palestina y socavar el consenso internacional sobre el imperativo estratégico de establecer un Estado palestino, con Jerusalén Este como capital”. Asimismo, apuntado que “la decisión es colonial y racista” y supone “un reconocimiento oficial por parte de Israel de los objetivos de sus crímenes de genocidio y consolidación de la separación entre Cisjordania y la Franja de Gaza”, objetivo de una ofensiva a raíz de los ataques de octubre de 2023 que deja ya unos 59.200 muertos.
“Supone otra prueba de la inutilidad de continuar con los llamamientos y demandas internacionales al Estado ocupante y la superficialidad de esperar una oportunidad de que se aleje de sus planes coloniales expansionistas”, arguyó, al tiempo que esgrimió que el “consenso internacional” debe estar “acompañado de sanciones internacionales y medidas disuasorias” para “forzar” a Israel a “detener todos sus crímenes”.
La votación en la Knesset fue igualmente condenada por Jordania, que la tildó de “violación flagrante del Derecho Internacional” y de “duro golpe a la solución de dos Estados”, antes de insistir en que Israel “no tiene soberanía” sobre los Territorios Palestinos Ocupados, según un comunicado en su cuenta en X. El portavoz de la cartera, Sufian Qudá, reiteró el rechazo de Amán “cualquier intento de Israel de imponer su control sobre Cisjordania” y recordó que la Corte Internacional de Justicia emitió una opinión en la que “confirmó la ilegalidad de la ocupación israelí, incluida la construcción de asentamientos y la anexión de territorios en Cisjordania”. Por ello, advirtió contra la continuación de estas “políticas unilaterales” e hizo hincapié en que “todas las acciones israelíes en Cisjordania son ilegales”. En este sentido, pidió a la comunidad internacional que “asuma sus responsabilidades legales y morales”.
En esta línea, se expresó también el Ministerio de Exteriores de Turquía, que manifestó que la decisión “es nula”, dado que “Cisjordania es territorio palestino bajo ocupación israelí desde 1967”. “Cualquier intento de Israel de anexionarlo es ilegítimo y un esfuerzo provocativo destinado a socavar las iniciativas de paz”.
La votación en el Parlamento israelí salió adelante con 71 votos a favor y trece en contra. La moción, presentada por diputados de varios partidos, describe Cisjordania como una “parte inseparable de la patria histórica del pueblo judío” y exige que se aplique la soberanía israelí sobre este territorio.







