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Luis Eduardo Pérez, médico especialista, sobre una dolencia tabú: “Aunque prefieran no hablar de ella, podrías acabar operado de urgencia”

En este reportaje, con la ayuda del Dr. Luis Eduardo Pérez, coloproctólogo del hospital Quirónsalud Costa Adeje, hablamos sobre las hemorroides
Luis Eduardo Pérez, doctor especialista en el pasillo de quirófanos de un hospital Quirón Salud Tenerife
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Las hemorroides son una dolencia tan común como poco comentada, quizás por el tabú que aún rodea todo lo relacionado con la zona en la que se produce: el área anal. Sin embargo, entender qué son, cómo se manifiestan y cómo tratarlas es clave para evitar complicaciones y, sobre todo, para mejorar la calidad de vida. Especialmente si hablamos de una crisis hemorroidal aguda, una de sus formas más dolorosas y limitantes.

En este reportaje, con la ayuda del Dr. Luis Eduardo Pérez, coloproctólogo del hospital Quirónsalud Costa Adeje, se desgrana este problema desde su origen hasta las formas más eficaces de prevención y tratamiento.

¿Qué son las hemorroides?

En condiciones normales, todas las personas tienen hemorroides: se trata de unas almohadillas vasculares situadas en el canal anal que contribuyen a mantener la continencia. No son una patología en sí mismas, sino una parte más del cuerpo humano. Solo cuando estas estructuras se inflaman, congestionan o prolapsan es cuando se habla de enfermedad hemorroidal.

Las hemorroides pueden ser internas o externas, y su manifestación varía desde un leve picor o sangrado hasta un dolor incapacitante, como ocurre en una crisis hemorroidal aguda.

¿Qué es una crisis hemorroidal aguda?

Ahora bien: ¿qué es una crisis hemorroidal? Según el doctor Luis Eduardo Pérez, se trata de “un episodio inflamatorio súbito y doloroso que afecta al plexo hemorroidal”. Durante la crisis, añade, “se produce una congestión o trombosis de estas estructuras, lo que provoca un cuadro clínico de dolor intenso, inflamación, sensación de presión anal y, en ocasiones, sangrado.”

Este tipo de crisis es mucho más intensa que la enfermedad hemorroidal crónica. Aquí, el dolor aparece de forma abrupta, muchas veces sin previo aviso, y puede volverse incapacitante.

¿Cómo se manifiesta? Síntomas principales

Según el especialista, el síntoma más característico es un dolor anal punzante y persistente. Este dolor se agrava al sentarse, caminar o defecar y puede venir acompañado de:

  • Masa azulada o abultamiento duro en el margen anal, típico de la trombosis externa.

  • Sensación de cuerpo extraño en la zona anal.

  • Sangrado escaso.

  • Picor o escozor.

Una señal de alerta es la aparición de fiebre. En esos casos, el Dr. Pérez recomienda acudir de inmediato a Urgencias, ya que podría tratarse de una infección perianal.

¿Qué provoca una crisis hemorroidal?

Aunque puede parecer que aparece de forma repentina y sin previo aviso, en la mayoría de los casos una crisis hemorroidal aguda responde a factores desencadenantes concretos.

Entre los más comunes se encuentran el estreñimiento crónico y los esfuerzos excesivos al ir al baño. También el sedentarismo, el embarazo y el posparto, el estrés, una alimentación pobre en fibra, los viajes largos donde se permanece muchas horas sentado, e incluso los cambios bruscos en la dieta.

“El problema es que en algunos pacientes aparece sin causa aparente. En otros, varios de estos factores se combinan”, advierte el Dr. Pérez.

Esta variedad de desencadenantes muestra que no existe un único perfil de paciente. Más bien, es el resultado de una serie de hábitos que, sostenidos en el tiempo, pueden desembocar en una crisis. Por eso, la prevención pasa tanto por revisar lo que comemos como por cómo nos movemos y gestionamos el estrés en nuestro día a día.

¿Quiénes son más propensos?

Aunque las hemorroides pueden aparecer a cualquier edad, las crisis agudas se concentran entre los 30 y los 60 años. El especialista señala que hay un ligero predominio en mujeres jóvenes, sobre todo durante el embarazo o tras dar a luz, pero también es muy frecuente en hombres con vida sedentaria y malos hábitos alimenticios.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico es principalmente clínico y visual. Basta una inspección anal directa y una palpación cuidadosa. En algunos casos se complementa con una anuscopia, que permite ver con mayor detalle el interior del canal anal.

“Es fundamental diferenciarla de otras patologías como fisuras anales, abscesos, prolapsos o incluso neoplasias”, explica el Dr. Pérez. “Un diagnóstico correcto es clave para evitar complicaciones.”

¿Cuándo ir a Urgencias?

El doctor es claro en este punto: “Si el dolor es muy intenso, si se presenta una masa anal que no reduce espontáneamente o si hay sangrado importante, el paciente debe acudir sin demora. También si hay fiebre o deterioro del estado general”.

Aunque muchas crisis pueden tratarse en casa, algunas requieren intervenciones de urgencia, como la evacuación de un trombo.

Tratamientos disponibles

En la mayoría de los casos, el abordaje inicial es conservador. Incluye:

  • Analgésicos y antiinflamatorios.

  • Baños de asiento con agua templada.

  • Dieta rica en fibra.

  • Hidratación abundante.

  • Reposo relativo.

  • Pomadas con corticoides o anestésicos locales.

  • Fármacos venotónicos como la diosmina o flavonoides.

En casos de trombosis externa muy dolorosa, puede practicarse una trombectomía ambulatoria bajo anestesia local.

¿Y si no mejora?

Tal y como explica el doctor, “si hay recurrencias frecuentes, se plantea el tratamiento quirúrgico”.

Cuando el tratamiento conservador no resulta suficiente, ya sea porque el dolor persiste tras varios días o porque las crisis se repiten con frecuencia, es posible recurrir a opciones quirúrgicas.

Hoy en día, la medicina dispone de técnicas modernas, eficaces y poco invasivas que permiten abordar el problema con seguridad y una recuperación mucho más llevadera. De hecho, en Canarias uno de los centros de referencia es Quirónsalud Costa Adeje. Su Servicio de Cirugía General y Aparato Digestivo se posiciona como líder en intervenciones quirúrgicas, desde técnicas mínimamente invasivas hasta procedimientos avanzados de laparoscopia.

En el caso de las ligaduras elásticas “estrangulan” la base del tejido hemorroidal hasta que este se necrosa y se desprende.

También cabe destacar la esclerosis química, una técnica que inyecta sustancias que endurecen y reducen las hemorroides.

“Se trata de procedimientos seguros, mínimamente invasivos y que ofrecen excelentes resultados, especialmente cuando se combinan con un cambio de hábitos que prevenga futuras recaídas”, sostiene el Dr. Pérez

El papel de la alimentación y la higiene

Aunque muchas personas lo pasan por alto, lo que se come y cómo cuidamos la zona anal puede marcar la diferencia.

“Recomendamos una dieta rica en fibra: verduras, frutas, cereales integrales. Evitar alimentos picantes o astringentes. Y beber al menos dos litros de agua al día”, indica el especialista.

En cuanto a la higiene, sugiere evitar jabones agresivos y optar por baños de asiento con agua templada.

¿Se puede hacer vida normal durante la crisis?

Depende. En crisis leves, el tratamiento permite mantener cierta actividad. Pero si el dolor es intenso, lo ideal es guardar reposo los primeros días y evitar:

  • Ejercicio físico intenso.

  • Bicicleta.

  • Relaciones sexuales anales.

¿Pueden repetirse? Cómo prevenir una recaída

La respuesta es sí: las crisis hemorroidales pueden repetirse. Por eso, la prevención juega un papel fundamental. Para reducir el riesgo de recaídas, es importante mantener un tránsito intestinal regular, evitando tanto el estreñimiento como la diarrea.

También conviene evitar los esfuerzos excesivos al defecar, practicar ejercicio físico moderado -como caminar o nadar-, no pasar muchas horas seguidas sentado y reforzar una dieta rica en fibra acompañada de una buena hidratación. Son pequeños hábitos que, sostenidos en el tiempo, marcan una gran diferencia.

“La recurrencia es frecuente si no se corrigen los factores de riesgo. El tratamiento médico preventivo también puede reducir episodios futuros”, concluye el especialista.

En resumen, una crisis hemorroidal aguda puede ser dolorosa, incapacitante y recurrente si no se actúa a tiempo. La clave está en reconocer los síntomas, acudir al especialista cuando el cuadro lo requiere y adoptar medidas de prevención duraderas. Con un enfoque integral, se puede recuperar el bienestar sin necesidad de vivir con miedo o incomodidad.

El cuerpo nos habla, y en ocasiones, el lenguaje es el dolor. Escucharlo a tiempo puede evitar que una molestia se convierta en un verdadero problema de salud.Solicitar más información acerca del tratamiento de las hemorroides en el Hospital Quirónsalud Costa Adeje