Mi gran pasión. Aquel que desde muy pequeño me ha estado dando lecciones de todo. De sabiduría, de literatura, de poesía, de hermano, de amigo, de justicia, de honradez, de honestidad… ¡Qué grande has sido! ¡Qué ejemplar! ¡Cómo te he admirado!
Y ahora me dejas solo… ¿A quién le consulto las cosas…? Te consultaba todo… Cualquier decisión que tuviera que tomar… Cualquier duda literaria o gramatical… Cualquier dato histórico…
Ahí estaba siempre tu sabiduría para despejarme cualquier duda. Ahora me enseñas cómo asumir la tristeza. Sé que te vas orgulloso de cómo te han cuidado hasta el final. De cómo Amaia ha estado al pie de tu cama en todo momento. Te lo noté en tu cara la última vez que te vi… Pero… Qué solo me dejas, Nando… Qué solo… Nos hemos querido tanto…
Sé que este vacío se lo dejas a mucha gente. Has sido muy querido, muy admirado, muy considerado como amigo… Y ahora qué hago… Qué solo me dejas, Nando… Nos hemos querido tanto…

