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Pedro Hernández Guanir: “Es un sueño que Gevic sea patrimonio público, pero detrás hay una historia de dolor”

Casi un mes después de que el Gobierno de Canarias anunciara la adquisición, por 800.000 euros, de la Gran Enciclopedia Virtual de las Islas Canarias (Gevic), su director habla por primera vez
Pedro Hernández Guanir - Gevic
Pedro Hernández Guanir, director de GEVIC y socio fundador de Tafor S.L. / Fran Pallero

Casi un mes después de que el Gobierno de Canarias anunciara la adquisición, por 800.000 euros, de la Gran Enciclopedia Virtual de las Islas Canarias (Gevic), plataforma digital de acceso libre con origen en la histórica obra Natura y Cultura de las Islas Canarias que vio la luz en 1977, su director habla por primera vez tras la culminación de un largo y complejo proceso de lucha en el que no han faltado los contratiempos, los disgustos y las promesas incumplidas, hasta llegar a esta “victoria parcial”, como la define Pedro Hernández Guanir.

-No ha sido nada fácil llegar hasta aquí…
“La verdad es que no. Muchas veces vivo con la impresión de tener la victoria tatuada en mi frente, pero los clavos de mártir en mis genes…”

-Si toma a Gevic como referencia, sin duda su frase cobra todo el sentido.
“Sí, pero no quisiera soltar ahora una tira de historias de lamentos. Solo, en la misma línea, quiero remarcar lo que me ha ocurrido con el Natura y Cultura de las Islas Canarias, base de la enciclopedia virtual que es Gevic. Nadie creería que un libro produjera tantos plantones de plátanos en una huerta, ni tanto acoso. Solo un ejemplo: me suspendieron en Madrid en unas oposiciones a agregaduría de universidad, pese a haber hecho, según los asistentes, una excelente actuación. Le pedí explicaciones a un tercer miembro, Pedro Ridruejo, famoso catedrático de Psicología Social, además de doctor en Derecho y Biología, quien me respondió sin rubor: “Usted lo ha hecho bien, pero ha escrito un libro muy peligroso”, refiriéndose a Natura y Cultura”.

-Después de tantos años de lucha, finalmente se ha confirmado la adquisición de Gevic por parte del Gobierno de Canarias. ¿Qué significa para usted? ¿Se acabó su calvario?
“Es una mezcla de emociones. Por un lado, una alegría profunda, porque Gevic representa el alma cultural de las Islas Canarias. Ver que finalmente será patrimonio público es un sueño cumplido. Pero también hay dolor, porque este logro llega tras muchos años de desgaste personal, pérdidas humanas irreparables y una gestión que me ha dejado fuera de decisiones clave, a pesar de ser el director del proyecto”.

-¿Puede explicarnos brevemente qué es Gevic y por qué ha sido tan importante su adquisición?
“La Gran Enciclopedia Virtual de las Islas Canarias es un proyecto educativo, cultural y multimedia que nació del libro Natura y Cultura de las Islas Canarias, el libro de mayor impacto en la historia del Archipiélago. El valor de Gevic reside, más que en los contenidos textuales, en el material multimedia, interactivo y didáctico, que desarrollamos con un equipo técnico de 17 personas”.

-¿Eso la hace distinta respecto a otras enciclopedias ‘on line’?
“Sin duda, pero yo me temo que, al tasarse, no se haya tenido en cuenta este aspecto, el más original, atractivo y costoso económicamente. No se aprecia, al haber sido eliminado por Adobe el formato Flash en que está realizado, haciéndose operativo con HTML5. Es, como dices, una herramienta única para conocer y amar nuestro patrimonio, de modo ameno, pero hay que actualizarla”.

-¿Cuáles han sido los principales obstáculos que se ha encontrado a lo largo de todo este proceso?
“Muchos. La desaparición del formato Flash, que nos obliga a replantear toda la estructura multimedia; luego, las misteriosas manos negras, que hacían desaparecer los documentos oficiales registrados, como la Resolución del Consejo Escolar de Canarias en favor de su adquisición; también manos torpes en la gestión por muy buena voluntad que hubiera; hasta la paralización política del proyecto en 2019, al final de la IX Legislatura, cuando el intento de compra por 2,5 millones fue saboteado por intereses partidistas”.

-Y ahora, ¿cuáles son los inconvenientes que quedan por resolver?
“Lo que ahora no comprendo es que una inversión de más de 4 millones, como consta oficialmente en Hacienda, se quede en una quinta parte, 800.000, teniendo en cuenta que la administradora de Tafor dice que ya pagó 400.000 de una deuda al propio Gobierno y que nos obliga a pagar a mí y a mi hija 200.000 euros, porque, según su demanda, se había duplicado a causa de los intereses incrementados al no ser pagada a tiempo”.

-¿Con esta cantidad ya se cubriría toda la deuda?
“Bueno, hemos tenido que vender todos los locales del edificio de Tafor para pagar hipotecas y préstamos a los bancos. He tenido que pagar cada mes una cantidad importante de la paga de jubilado, sin contar con lo que me debe pagar Tafor por ventas de libros, cursos o plataforma. Todavía falta pagar, además de un monto elevado a la Seguridad Social y a Hacienda, algunos préstamos y cientos de miles de euros a distintos deudores privados. Pero nada de esto puedo concretar porque lo más doloroso ha sido la falta de información y transparencia en la gestión interna de Tafor, la empresa responsable de Gevic”.

-¿A qué se refiere con falta de transparencia?
“Es algo que durante este tiempo he preferido silenciar para no hacer más difícil la adquisición de Gevic. Me refiero a que, pese a ser el director del proyecto y socio fundador, no he tenido acceso a la documentación ni a las condiciones de compra, ni a cualquier otra decisión, pues se ha gestionado todo sin convocarse reuniones ni facilitar información, ni siquiera a nuestro abogado, nombrado intermediario oficial, mío y de mi hija”.

-¿De quién depende el acceso a la información que usted reclama?
“Depende del administrador, que ostenta poderes amplios. En nuestro caso, administradora, viuda de mi socio Pedro Félix. El caso es mucho más grave, porque desconocemos las decisiones de la empresa, y lo conocido es gracias a miembros externos. Y ahora, tras la adquisición por 800.000 euros, muy por debajo del valor real, nos exige el pago de 200.000 euros, por una deuda que desconocemos y que tuvo que pagar, pues hay que reconocer que ella ha tenido sobre sus espaldas la amenaza del embargo de su casa”.

-Tenemos entendido que cualquier socio, con al menos un 5% del capital social, tiene derecho a que se convoque la junta general. Y si representa al menos un 25% del capital debe recibir información sobre la gestión, incluida la deuda que se le reclama. ¿No lo ha consultado?
“Sí y no entiendo que, teniendo ella dos abogados, no haya procurado hacerlo todo correctamente, pues si la deuda citada no ha sido gestionada a tiempo, no ha sido aprobada ni informada, podría abrir la puerta a una acción que la hace responsable civilmente. Todo esto agudiza el problema que hemos vivido con Gevic”.

-¿Cómo ha afectado esto a su salud y vida personal?
“Muchísimo. He tenido ingresos hospitalarios por parestesia y otros problemas, en parte, derivados del estrés encapsulado. Hemos tenido que vender locales, hacer pagos mensuales de mi jubilación, y ver cómo se desmoronaba un proyecto que nació del amor por mi tierra. Además, he perdido a personas fundamentales en esta lucha: mi esposa Edurne, mi socio Pedro Félix, nuestro defensor Joxean Coya, y valedores como Manolo Vieira y Pedro Molina”.

-¿Qué mensaje quiere transmitir a la ciudadanía y a quienes han apoyado Gevic?
“Gratitud. Sobre todo por el calor de miles de canarios y el dinero de varios amigos. Pero también quiero que se entienda que detrás de esta buena noticia hay una historia de sacrificio, de silencios impuestos, y de decisiones que deben ser revisadas. No se puede celebrar sin cuestionar. Y no se puede avanzar sin justicia interna”.

-¿Qué espera ahora del Gobierno canario una vez adquirida la enciclopedia digital?
“Que cumpla con el compromiso de hacer de Gevic una herramienta pública, viva y actualizada. Me gustaría que no fuera un trasto decrépito sin actualizar, como se me prometió en su día. Incluso íbamos a contar con un equipo técnico para su actualización informática y de contenidos. Todo esto es lo que me llevó a firmar en su momento el traspaso de mis derechos a Tafor S.L. para poder ser adquirida Gevic por parte del Gobierno. Pero ahora no sé”.

-¿Qué le pide a la administradora de Tafor?
“Espero que convoque una reunión urgente, transparente, y aunque en su momento no me concedió el papel solicitado de negociar la adquisición de Gevic con la Administración -dado mi conocimiento de los entresijos informativos, técnicos e históricos -, dejándolo en manos de un abogado, quien me ofrecía escasa información y, al final, en los momentos más críticos, afirmaba que él no tenía que ver nada con Gevic, pues su gestión solo era laboral”.

-A usted se le conoce mucho en Canarias por el ‘Natura y Cultura’, pero fuera es incluso más conocido como un referente de la psicología, además de ser el primer catedrático canario en esta materia. ¿Qué espera a partir de ahora?
“Recuperar la paz para poder trabajar, con casi 84 años, sin tanta tensión y desgaste, en mi especialidad. Aunque lógicamente jubilado, disfruto en mi labor como psicoterapeuta, me gustaría seguir escribiendo, a pesar de la veintena de libros a mis espaldas, profundizar en mi Teoría de los Moldes Mentales, en la Técnica Transformadora de Emociones (TBT), así como en mis tests, que, por ser de los más utilizados en el ámbito hispano, TEA ediciones, en este momento, los está adaptando y optimizando. También me gustaría seguir escribiendo sobre la psicología de la canariedad y terminar más psiconovelas”.

-Necesitaría, entonces, una prórroga de tiempo…
“Ya, pero el tiempo es lo que es y puede ser. Lo importante es la entereza para que ninguna circunstancia te doblegue, sea Gevic o el tiempo. Mientras tanto, miro atrás y puedo decir que valió la pena, satisfecho de mucha gente joven inquieta, con mi propio vicio de defender la cultura e identidad canaria, como siempre lo he hecho”.