El Pleno del Parlamento de Canarias aprobó ayer por unanimidad la Ley de Volcanes, una norma que emana de la iniciativa popular y tramitada en la cámara legislativa, la primera ley de volcanes de Europa, surgida en La Palma tras la erupción del Cumbre Vieja, en el otoño de 2021.
La Ley de Volcanes busca garantizar, acelerar y dar seguridad jurídica a la recuperación social, económica, medioambiental y habitacional tras una erupción volcánica, que en una tierra como Canarias nadie duda de que volverá a suceder.
La nueva normativa busca dotar a la comunidad autónoma de una respuesta integral, ágil y coordinada que mejore los procesos de recuperación en caso de nuevas erupciones volcánicas y garantice los derechos y compensaciones a los afectados.
La suficiencia de las ayudas a los damnificados, la recuperación de viviendas y actividades económicas, la coordinación de las administraciones en sus respuestas y la eliminación de burocracia son aspectos en los que incide la ley para agilizar la reconstrucción en caso de catástrofe volcánica.
La reconstrucción incluye la recuperación social, económica y ambiental del espacio territorial afectado por la erupción y las coladas de lava, pero también de la Isla en su conjunto.
En particular, se pretende que los afectados puedan volver a instalarse en el mismo lugar en el que se encontraban sus propiedades, o lo más cerca posible, pero también que recobren su vida y actividades o sus explotaciones agrícolas o ganaderas.
Los portavoces de los grupos parlamentarios elogiaron el origen popular de la norma y el consenso político para su aprobación, si bien la diputada del PSOE Alicia Vanoostende fue muy crítica con la respuesta del Gobierno de Canarias y del Cabildo de La Palma en los últimos dos años, que “no está a la altura del pueblo palmero”. “No hay peor engaño que el que se hace a las personas vulnerables”, denunció Vanoostede, cuyo grupo mantuvo sin éxito una enmienda para que haya transparencia y se sepa qué personas reciben las ayudas públicas.
Por su parte, Jonathan de Felipe, de CC, recordó que los afectados se encontraron ante una erupción sin una norma jurídica que permitiera hacerle frente y son ellos mismos “quienes regalan a Canarias una norma como esta”, para afrontar nuevas erupciones y para aplicarla en todo aquello que sea compatible.
La diputada del PP Raquel Díaz comentó que “no podemos detener la lava ni aliviar el dolor, pero sí aprovechar esa experiencia para dotarnos de un marco legal que ampare a todos y ayude en el futuro a la recuperación de los proyectos de vida”, explicó.
El portavoz de Nueva Canarias, Luis Campos, destacó que esta iniciativa popular demuestra que la sociedad siempre va por delante. No obstante, subrayó que frente a la erupción “se hizo mucho, aunque de forma insuficiente y más lenta de lo adecuado, de ahí la necesidad de esta norma: para aprender de los errores y consolidar lo que se hizo bien”.
Javier Nieto, de Vox, recordó que los ciudadanos de La Palma siguen con problemas sin resolver , mientras que Jesús Ramos Chinea, de ASG, destacó que esta norma es un ejemplo de que entre el pueblo y el Parlamento se pueden crear sinergias en beneficio de todos.
El diputado de AHI Raúl Acosta subrayó por su parte que la ley emana del pueblo y entronca con la participación ciudadana en la política.
El riesgo volcánico, en el centro de la actualidad en las Islas
La Ley de Volcanes se aprobó ayer en un contexto en el que el riesgo volcánico vuelve a estar en el centro de la atención en las Islas. Acaba de cumplirse el cuarto aniversario de la erupción del Cumbre Vieja, que afectó a 1.200 hectáreas de terreno en las que destruyó 2.988 edificaciones, más de la mitad domicilios, y obligó a la evacuación de más de 7.000 personas.
Además, mañana viernes, el municipio tinerfeño de Garachico acogerá un gran simulacro de erupción volcánica, el primero que se hace en España: el ejercicio europeo EU-Modex Tenerife 2025 movilizará a más de mil efectivos e implicará a la población para preparar a la Isla ante un hipotético proceso eruptivo.
Esta misma semana el IGN registró una serie sísmica compuesta por 22 terremotos de baja magnitud, localizados entre la zona de Izaña y las cumbres de La Orotava, una actividad común en entornos volcánicos, aunque en esta ocasión resulta “bastante peculiar” al haberse detectado en una zona sismogénica nueva, que ha comenzado a mostrar actividad durante este año.






