Ayuso se metió ayer con el rey porque no le gustó su discurso en la ONU sobre las víctimas de la guerra en Gaza, y desautorizó al monarca con la manida cantaleta de sus detractores: “El rey reina, pero no gobierna”. Es una manera como otra cualquiera de que Feijóo pierda estos días los votos de 2027, los que necesita para gobernar con Vox. El gallego le estará eternamente agradecido.
Venimos de una semana que pasará a la historia por los discursos y las astracanadas en la asamblea general de la ONU. Lo de Ayuso con Ana Rosa Quintana es pura calderilla, zapateado de niña chulapa en un chotis de Madrid. La salsa del concilio de Nueva York residió en el pifostio de Trump, la huelga de butacas vacías cuando habló Netayanhu y la constatación de que la inmensa mayoría de los países están con los niños y adultos sacrificados en este genocidio. Que el lobby israelí haya domesticado a un ala del PP es solo una mala noticia para Feijóo, que con amigos/as así no necesita enemigos.
Solo unas pinceladas del circo que vimos. A Trump se le averiaron la escalera mecánica (el sketch del año) y el teleprompter, y al israelí se le averió el público, a sala vacía cuando lo dejaron con la palabra en la boca. A Petro (Colombia) casi se lo llevan detenido por alentar una manifestación en las calles de Nueva York y pedir al Ejército yanqui que desobedezca a Trump y no encañone a la gente. Lula alardeó del proceso y condena del golpista Bolsonaro pese a los aranceles de Trump, y, como Petro, repudió los ataques americanos en aguas del Caribe a lanchas venezolanas con muertos que calificó como “ejecuciones extrajudiciales”.
Estaban los caricatos bajando del cielo a boicotear a Trump por censurar a los cómicos críticos de la tele. Yo veía por todas partes los fantasmas de los hermanos Marx, parándole la escalera mecánica y el teleprompter y hasta apagándole el sonido, y veía a Cantinflas haciéndole farfullar cosas sin sentido, porque el mexicano conoce la plaza desde que hizo la película del discurso en la ONU, Su Excelencia.
Me lo pasé bomba con los golpes del bestiario político. Los líderes progresistas, con el rey Felipe a la cabeza, se condolían de los muertos de la masacre, y Trump los mandaba al carajo, ponía a parir a la ONU y era un empresario dolido reclamando lo suyo, el contrato de reformas del edificio que le rechazaron antes de ser presidente.
Del esperpento -quizá irrepetible-, una vez editado y condimentado con imágenes reales de Gaza, saldría un peliculón para proyectar en las salas comerciales. Las cacerolas vacías que los niños de Gaza agitan en los puntos de reparto, donde te pueden meter un cucharón de sopa o pegar dos tiros, son pecata minuta para Ayuso. La baronesa va al programa de Ana Rosa cada dos por tres, por lo visto.
Ese filme remake de la ONU que propongo llevaría también las imágenes de la Vuelta Ciclista a España en Madrid, ah, Ayuso. En la parte esotérica, los ultras españoles sostienen, tras el discurso, que Felipe VI ha sido “abducido” por Sánchez. Es que la cita de Nueva York dio para mucho. El mismo Trump acantinflado volvía sobre sus palabras para contradecirse y, tras ponerla a caer de un burro, se reconciliaba con la ONU: “Creo que el potencial que tiene es increíble. Nuestro país la apoya al 100%”. Era para mearse de risa.
Lo mismo con Lula, le dio hasta en el carnet de identidad y después se deshizo en elogios, porque se lo tropezó en la sala y se dieron un abrazo. Dijo que en 30 segundos supo que es un buen tipo con el que siente una gran química personal. Trump, que es un híbrido entre Chikilicuatre y un bebé grandote como los muñecos inflables que le dedican en las manifestaciones, aseguró que llegará a acuerdos con Lula, porque él no hace “negocios” con gente que le repele. Tiene esa palabra en la punta de la lengua. No piensa en otra cosa.
Como le quedan diez días para que se sepa el ganador del Nobel de la Paz (los noruegos lo anunciarán el 10 de octubre), se ha sacado de la chistera una pantomima de gobierno tecnócrata con palestinos, en la Nueva Gaza, supervisado por él. A Netanyahu ayer en la Casa Blanca, lo obligó a disculparse por teléfono con su homólogo catarí por el ataque de Doha. “Estamos muy, muy cerca de un plan de paz en Gaza”, dijo tras el encuentro el del tupé.
La mención especial de los Premios Taburiente de la Fundación DIARIO DE AVISOS es para los niños y niñas damnificados en las guerras. No se ha recibido aún el telegrama de Trump, pero estoy seguro de que lo envía con la cara que Dios le dio, como decía mi madre.
Ayuso no tiene nivel para gastárselas como Trump metiéndose con la Corona. Le falta mili en esas tablas. Ella ni reina ni gobierna al lado de Lola Flores, que hacía reír al rey -Juan Carlos- contándole chistes de Lepe. A Feijóo, con Ayuso, se le ha puesto cara de guardia civil.
