Anaih Zarzo (Tenerife, 1996) es una diseñadora emergente con una sólida formación técnica. Su primera colección, Magua, está inspirada en las pintaderas y el arte rupestre canario. Sus prendas se dieron a conocer en el Concurso Internacional de Jóvenes Diseñadores Tenerife Moda y quedó como una de las siete finalistas.
La artista completó el ciclo de Vestuario a Medida y Espectáculo en el Centro Integrado de Formación Profesional (CIFP) Las Indias, y actualmente compagina sus estudios de Patronaje y Moda en el mismo centro con el comienzo de su trayectoria profesional. Con su marca Amara, Zarzo apuesta por una moda sostenible, femenina y versátil. Del mismo modo, refleja la identidad y la cultura canaria.
–¿Qué le llevó a dedicarse a la moda?
“Simplemente me atrae el diseño, la ropa y todo lo que tiene que ver con la costura. Primero, vi lo que hacía mi hermana en el ciclo de Vestuario y me dije: ‘¡Qué guay lo que está haciendo!, quiero probar a ver cómo lo hago’. Ahí empezó a crecer mi motivación por este mundo”.

–¿Cómo comienza el proceso creativo para hacer una colección?
“Todo depende del interés que tenga en el momento. Por ejemplo, con la colección Magua, empezó por las pintaderas canarias. A partir de ahí me documenté con fotos, busqué información, escribí datos e hice un gran estudio previo antes de diseñar y crear”.
–¿Y cómo es su método para materializar y desarrollar esos diseños?
“Primero, hago mood boards, que consiste en coger ideas de Pinterest, así como imágenes de diseños de diferentes colecciones, figuras visuales o tejidos que me interesan. Después, junto todo en un documento y dibujo rápido, bocetos simples. En la colección del concurso pedían 10, pero yo hice más. A raíz de ahí puedo descartar lo que no me encanta o añadir detalles de una creación a otra. Cuando ya los tengo dibujados, los paso a digital. Posteriormente, hago los patrones, compro las telas y me pongo a coser”.
.¿Qué significa para usted este proyecto?
“Magua es como mi bebé. Es la primera propuesta que he presentado y que he realizado. He sufrido tanto creando estas ideas, y a la vez he ganado un montón de elementos positivos. Le tengo mucho cariño. Más adelante sacaré más composiciones”.
“Quiero incorporar el sentido femenino que nos gusta a todas para vernos bien y cómodas”
-¿Cómo vivió el concurso desde dentro? ¿Cómo consiguió participar en él?
“Fueron unos meses largos de insomnio, lágrimas y ansiedad. Recibí bastante apoyo de gente de mi clase. Al principio quería hacerlo todo yo sola, porque era mi primera vez en algo así y quería que fuese algo completamente mío. En un par de semanas me di cuenta de que necesitaba ayuda manual, sobre todo a la hora de coser. Tener un equipo me motivó mucho. Estaba desmotivadísima y en varias ocasiones estuve a punto de tirar la toalla. Al ver trabajar a tantas manos y observar un avance tan rápido del proceso, comprendí que sí era posible. Sin su ayuda no podría haberlo hecho. Suena a cliché, pero es totalmente cierto”.
-¿Y después de tanto esfuerzo, cómo se sintió al ver sus trajes en la pasarela?
“Fue muy emocionante vivir el caos desde el backstage y toda la trayectoria hasta llegar a ese momento. Sin embargo, no reaccioné hasta volver al hotel. Allí sentí como si me quitase un peso de encima después de tanta presión. No era consciente de que había conseguido llegar hasta la meta, y ese sentimiento me llevó a las lágrimas. Me di cuenta de que puedo con todo. Sobreviví al trabajo duro y aprecié cómo se hizo realidad la visión que yo tenía”.
-¿Qué cambios ha notado desde que comenzó hasta ahora?
“Noto un crecimiento enorme, tanto personal como profesional. Es increíble ser estudiante y sacar esto adelante. Me parece un logro grandísimo. Es un gran cambio y no soy la misma persona antes y después. Ahora soy mucho más fuerte”.
-¿Cree que al estar en Canarias influye el clima o la cultura en su forma de crear?
“Más que el clima, la cultura. El clima no afecta tanto. De hecho, estas confecciones se basan en las tradiciones canarias, porque es de donde yo vengo. La moda es una forma de recordar nuestras raíces y de dónde venimos, en todos los aspectos de la vida. Además, es algo que quiero implementar en mis futuros diseños. Me gustaría mantener ese trasfondo canario que se está perdiendo. Bueno, más que perdiendo, se está olvidando”.
-¿Cree que es difícil trabajar en este sector?
“Es difícil, pero no es imposible. Es difícil en muchos aspectos, como hacerlo con poco dinero, y también porque hay un montón de competencia. Incluso hay personas que pueden clavarte por la espalda, pero, aun así, es supergratificante. Si es algo que te encanta y que realmente quieres hacer, no va a ser imposible”.
-¿Qué inspiración hay detrás de su marca, Amara, y cómo busca que se reflejen sus creaciones?
“Me centro más en los diseños femeninos, aunque también me gustaría meterme en lo masculino más adelante. Ahora me centro más en la ropa que me pongo y lo que las mujeres como yo necesitamos o queremos llevar en el día a día. Quiero incorporar ese sentido femenino que nos gusta a todas para vernos bien y cómodas sobre todo en comunidad. Del mismo modo, pretendo que la marca sea bastante versátil para que cualquier estilo pueda ponerse en mis prendas. No quiero colecciones para pasarelas, sino algo cotidiano”.





