La Consejería de Cultura del Cabildo de Gran Canaria acaba de publicar la obra póstuma del historiador tinerfeño Nicolás González Lemus, fallecido en febrero de 2024, Expediciones científicas inglesas en Canarias y el origen del turismo. En este trabajo, presentado el pasado miércoles en la Casa de Colón de la capital grancanaria, el investigador aborda las diferentes expediciones inglesas, así como de otras naciones, que recalaron en las Islas y en el área de la Macaronesia y pusieron en valor, en escritos acometidos fundamentalmente por naturalistas y médicos, la benignidad del clima del Archipiélago. Un viaje que con el paso de los siglos hizo que las Islas pasaran de ser un lugar de paso a un destacado destino turístico.
González Lemus (1952-2024) escribió Expediciones científicas inglesas en Canarias y el origen del turismo tras Los viajeros victorianos en Canarias, con prólogo de Raymond Carr, que publicó también, en 1998, el Cabildo de Gran Canaria. En la introducción del título ahora publicado, el historiador orotavense pone de relieve que “mientras que el turismo en otras áreas del planeta nació después de finalizada la Segunda Guerra Mundial, en Canarias, por su situación geográfica privilegiada en el Atlántico, comenzó en la segunda mitad del siglo XIX, incluso pudiendo afirmarse que el viaje a las Islas en los siglos anteriores supuso la práctica turística de muchos navegantes”.
“Todos los viajes a Canarias van a tener una impronta en el turismo insular, y por eso, en Canarias, no se puede separar turismo de viaje, pues la navegación a lo largo de la historia del Atlántico es el antecedente del turismo en Canarias”, agrega.
LA ILUSTRACIÓN
El volumen, de 300 páginas, se divide en 19 capítulos y un apartado dedicado a las conclusiones, en las que el historiador, que abordó durante su trayectoria investigadora el relato del turismo desde el momento de la expansión europea con Colón, expone que será el siglo de la Ilustración el periodo que puede determinarse como la antesala de la historia del turismo en Canarias.
Al mismo tiempo que las islas de los archipiélagos de la Macaronesia eran visitadas por razones comerciales, de contrabando o piráticas, también se convirtieron en lugares de avituallamiento para la mayoría de las embarcaciones europeas que viajaron en la segunda mitad el siglo XVIII hacia los Mares del Sur, América u Oriente. Muchas de las naves fondeaban en los puertos isleños por las baraturas de sus mercados, la calidad de sus vinos y, en Tenerife, por la presencia del Teide, ya que numerosos expedicionarios querían realizar su ascensión.
No fue hasta después del fin de la Guerra de los Siete Años, tras la firma del tratado de París, el 10 de febrero de 1763, cuando comienzan las expediciones científicas al Pacífico. Es entonces cuando se produjeron una serie de viajes, que se proyectaron en el siglo XIX, cuyas improntas van a ser claves en la invención del turismo, no tanto en el archipiélago de Madeira como en Canarias, aunque ya las visitas no eran tanto para realizar escala en los puertos, sino como destino.

EL ‘GRAND TOUR’
“Los ingleses fueron los que practicaban el viaje a Europa continental -detalla el autor-, conocido como Grand Tour, por razones de salud desde el siglo XVIII -con anterioridad, por razones de estudio- hasta las primeras décadas del XIX. Pero cuando se vieron obligados a abandonar los países europeos, se dirigieron a las islas del Atlántico ibérico -después de descartar las Antillas británicas por lejanía- y eligieron la isla de Madeira por razones históricas”.
“De Madeira se pasó a Canarias cuando las comunicaciones con el vapor mejoraron el viaje y se descubrió la superioridad” de su clima sobre el de Madeira, “pues no podemos olvidar que la razón primera del viaje turístico fue por salud. Por eso el Grand Tour es la antesala del turismo en Canarias”.
Para González Lemus, en virtud de la larga tradición, la historia del desarrollo del turismo en las Islas puede clasificarse en cuatro etapas: la primera, de la conquista y la expansión atlántica al viaje comercial (del siglo XIV al XVII); la segunda, el viaje expedicionario y aventurero (siglos XVIII y XIX), el comienzo del turismo moderno en Canarias, el prototurismo como tal; la tercera, la del turismo contemporáneo, turismo terapéutico y de élite (último cuarto del XIX y primera mitad del XX), y la cuarta, la consolidación del turismo contemporáneo de sol y playa, y el desarrollo del turismo de masas o democrático.
Por las páginas de libro se suceden los nombres de ilustres viajeros, desde James Cook a Alexander von Humboldt, sin olvidar a los médicos y científicos que, según Lemus, conformarían las bases del nacimiento del turismo en las Islas, como Brian Melland, William Marcet, Ernest Hart y Morell Mackenzie.





