cultura

El pasado de las Islas que se revela alrededor del mundo

Antonio Tejera Gaspar es el coordinador y uno de los autores que firman la obra colectiva ‘El viaje de las momias canarias’
Antonio Tejera Gaspar, Premio Canarias de Patrimonio Histórico en 2011. / DA

Un libro como El viaje de las momias canarias (Herques, 2025) se puede entender desde una triple perspectiva: la que tiene que ver con la plasmación de un trabajo académico, la vinculada a la divulgación de ese conocimiento y la que busca contribuir a sensibilizar -y, en definitiva, a educar- sobre un acervo de un valor incuestionable. Así lo explica a este periódico Antonio Tejera Gaspar, Premio Canarias de Patrimonio Histórico en 2011, coordinador del volumen que acaba de publicar el sello editorial que dirige Juan Francisco Delgado.

Junto al catedrático de Arqueología, el libro, que entre sus contenidos registra cerca de medio centenar de momias que han salido de las Islas en los últimos siglos, cuenta con las aportaciones de los investigadores Ángel Ignacio Eff-Darwich Peña, Dolores Delgado Miranda, Nathalie Le Brun, Pedro Luis Pérez de Paz, Manuel Fariña González, Daniel García Pulido, Daniel Méndez Rodríguez y Pedro Fernández Goicochea.

CONSTATACIÓN

Una de esas aportaciones, fruto de la labor de Ángel Ignacio Eff-Darwich Peña, es la confirmación de la existencia de una momia guanche en el Weltmuseum (Museo Etnográfico) de Viena, en Austria. En concreto, una masculina hallada en una cueva situada en la costa de Guía de Isora, que el investigador austriaco Oscar Simony compró en su segundo viaje a Canarias, en 1889, al médico de San Sebastián de La Gomera Manuel Macías Fuertes.

El libro registra cerca de medio centenar de momias sacadas del Archipiélago en los últimos siglos

EL MUNDO FUNERARIO

“La primera parte de El viaje de las momias canarias -detalla Tejera Gaspar- trata sobre cómo los antiguos canarios concebían el mundo de la muerte y lo relativo a la manipulación de los cadáveres, a la momificación, o preparación de los fardos funerarios, como en Gran Canaria”. Por ejemplo, el coordinador de la obra y el catedrático de Botánica Pedro Luis Pérez de Paz dan cuenta de los productos vegetales que se empleaban en el mirlado [embalsamamiento].

“Para ello hemos recurrido a dos ámbitos: los datos que brinda la arqueología y la información de cronistas e historiadores a partir del siglo XVI. Es una visión de conjunto que permite entender lo que ocurría en la sociedad guanche una vez que se producía la muerte de un individuo”, argumenta el catedrático de Arqueología.

Otro elemento que dota de interés a El viaje de las momias canarias es el que tiene que ver con el expolio sufrido, especialmente en Tenerife. “Pero no solo el relacionado con las momias que salieron de Canarias, que es en lo que se centra la segunda parte del libro -puntualiza Antonio Tejera Gaspar-, sino el cometido por los propios habitantes de la Isla, del que habla, por ejemplo, José Agustín Álvarez Rixo (1796-1883)”.

“En los últimos 50 años se ha dado un salto cualitativo en el conocimiento de nuestro pasado más lejano”

Un expolio fruto del desconocimiento y la escasa vinculación, tres o cuatro siglos después de la conquista, con el mundo guanche. “Y ahí nos encontramos con la paradoja de que todo lo que salió fuera del Archipiélago está conservado y, por tanto, se puede estudiar, mientras que buena parte de lo que quedó aquí se perdió para siempre”, recalca.

Portada de ‘El viaje de las momias canarias’ (Herques, 2025). / DA

SENSIBILIDAD

Por fortuna, y al igual que el “salto cualitativo que se ha dado en los últimos 50 años en el conocimiento del pasado más lejano de las Islas”, según subraya el coordinador del libro, la concienciación hacia el legado arqueológico ha crecido en la sociedad de manera exponencial. “Hay muchas personas que, a título particular, han desarrollado y desarrollan una grandísima labor en los hallazgos y su conservación. Cada vez son más quienes dan a conocer a las instituciones correspondientes la información con la que se encuentran en sus recorridos por las Islas”, resalta Tejera.

“El último gran destrozo arqueológico tuvo lugar en la Cueva de Uchova, en el Barranco de la Tafetana, en San Miguel de Abona, descubierta en 1933. Supuso la destrucción de una necrópolis extraordinaria. Eso no ha vuelto a suceder”, apostilla.

FARDOS FUNERARIOS

En el libro se formulan hipótesis, como la vinculación de las momias con rituales de la lluvia en determinados lugares o el hecho de que momias halladas en Gran Canaria cuenten con hasta 20 pieles superpuestas -de ahí la denominación de fardos funerarios-, que hace pensar que, en lugar de momificación, la conservación de los restos responda a un proceso natural.

“Se trata de propuestas, no de certezas -manifiesta Antonio Tejera Gaspar-, pero son muy necesarias, porque ayudan a avanzar en el conocimiento”. “Es el paso previo a que los hechos arqueológicos, los genéticos, los físicos, los químicos, los biológicos en general, confirmen algunas de esas hipótesis”, señala. “Los estudios genéticos, sobre todo de la Universidad de La Laguna, han confirmado de forma clara, por ejemplo, algo que se dijo ya hace mucho tiempo: los antiguos canarios proceden del norte de África”.

“Hablamos de expolio, pero no solo el de las momias que salieron de Canarias, sino también del cometido en las Islas”

En la segunda parte de esta publicación colectiva es donde se analizan las momias que se localizan en distintos lugares del mundo. “Creo que los autores han hecho una labor magnífica -asevera Antonio Tejera Gaspar-, que da respuesta a muchas preguntas: ¿cómo es posible que momias guanches acabaran en Canadá, en Gotinga (Alemania), en Viena (Austria), en San Petersburgo (Rusia)? ¿Qué hay de las momias que dicen que se llevaron a Países Bajos, a Dinamarca, a Argentina? ¿Cómo fue el descubrimiento de una en Cuba que durante años se creyó que era de un minero peruano?”.

APORTACIONES

El viaje de las momias canarias, expone su coordinador, es una publicación que se adentra “en cuestiones que en parte ya se conocían, enriquecidas ahora con nuevas aportaciones y enfoques”. “Y todavía quedan huecos que rellenar en esta historia de las momias canarias en el exterior”, concluye Antonio Tejera Gaspar. “Es un patrimonio que no se ha perdido, sino que incluso está muy bien conservado en esos lugares. Lo que hay que hacer es un esfuerzo de análisis y de estudio, y también para lograr convenios entre las distintas instituciones científicas canarias e internacionales”.