Después de un trágico fin de semana en las costas tinerfeñas, con tres fallecidos y una quincena de heridos, otro zarpazo del mar estuvo a punto de costarle la vida ayer a otras tres personas que se encontraban en Los Charcones, en el municipio lanzaroteño de Yaiza, al sufrir un golpe de mar que les causó policontusiones de carácter moderado, por lo que fueron trasladadas a un centro hospitalario.
El presidente de la plataforma Canarias, 1.500 km de Costa, Sebastián Quintana, confirmó ayer a este periódico que en los últimos diez años, tiempo que lleva esta asociación divulgativa elaborando estadísticas con los datos de las fuentes oficiales, no se había registrado una situación de la gravedad de la del pasado sábado en Tenerife, con tres fallecidos en el intervalo de cinco horas y a una distancia de 35 kilómetros.
NO ERAN BAÑISTAS
“Todos los afectados eran viandantes, no bañistas, y se encontraban paseando por la costa”, subraya Quintana, que explica cómo el mar les tendió una trampa mortal entre dos series de olas de hasta cuatro metros de altura: “Es un intervalo de tiempo de alrededor de tres minutos en el que el mar vuelve a estar tranquilo y hace que las víctimas se confíen y se acerquen al espigón para ver la costa, las rocas y los cangrejos. Ahí es donde se encuentran con la sorpresa de la primera ola de la serie siguiente, que es la que causa la desgracia”.
Cuando se produjeron los accidentes, las Islas se encontraban en situación de prealerta por fenómenos costeros, tras el aviso emitido por el Gobierno de Canarias en base a las previsiones meteorológicas de la Agencia Estatal de Meteorología.
Sebastián Quintana, que ha dado charlas a más de 26.000 personas para generar una mayor cultura preventiva acuática, recuerda que Canarias cuenta con una población de 2,1 millones de habitantes y 18 millones de turistas al año, “que se van a meter en el agua sí o sí y desconocen el comportamiento del océano”, por lo que reivindica la implicación de los hoteles en las tareas de prevención. “Es tan sencillo como colocar un cartel en recepción en varios idiomas cada vez que se activa una alerta o prealerta, con el siguiente mensaje: “Hoy no acuda a la playa, las costas canarias están en alerta por fuerte oleaje, no se acerque a la costa”.
CIFRA MÁS ELEVADA
En lo que va de año, 60 personas han perecido en las costas o en piscinas del Archipiélago y las estadísticas indican que de cada diez fallecidos, siete eran turistas, pero se da por hecho que la cifra es superior –la plataforma canaria solo tiene acceso a la asistencia inicial-, ya que se han registrado 11 heridos críticos y 24 graves.
“Nuestros estudios señalan que a medida que crece el número de visitantes en el Archipiélago, crece también la cantidad de accidentes con turistas”, subraya Quintana, que pide a los ayuntamientos una señalética adecuada en las zonas de baño de un cierto riesgo: “El flotador más seguro y eficaz es la información”.
A su juicio, las costas canarias no son peligrosas, “los que somos peligrosos somos los seres humanos, por imprudencia, que es el elemento común” en este tipo de siniestros, por lo que el presidente de Canarias, 1.500 km de costa apela a la “autorresponsabilidad y al sentido común” de los que acceden a las costas isleñas, porque “esa es la gran clave”.







