Diciembre vuelve a dejar huella en el campo canario. Hace justo un año, en estas mismas fechas, otro frente de viento y lluvias -la borrasca ‘Dorothea’- azotó las Islas, dejando incidencias en los cultivos y castigando numerosas cosechas. En esta ocasión, ‘Emilia’ ha sido algo más benévola con los terrenos agrícolas, con daños menores de los previstos.
Como señala Theo Hernando, secretario general de la Asociación de Agricultores y Ganaderos de Canarias (Asaga Canarias Asaja), “la tormenta llegó con bastante anticipación”, lo que ha permitido evitar incidencias de mayor gravedad. Aun así, algunas zonas del Archipiélago, como el suroeste de Tenerife o La Palma, se han visto ligeramente afectadas”.
Según apuntan desde Asaga, la peor parte se la ha llevado la isla de La Palma, donde se han registrado daños de hasta un 30% en el cultivo de aguacate. En Tenerife, en Guía de Isora, algunas fincas han sufrido caídas de plantas y fruta, con afecciones de alrededor del 10% de los cultivos. También se han notificado daños en invernaderos de Guamasa y Güímar.
En Arico, concretamente en la zona de La Hidalga, varias cosechas de papas se han visto afectadas por el viento y la lluvia. “Papas a las que les faltaba aproximadamente un mes para la cosecha han perdido la mitad de las hojas”, lamenta Elías Marrero, director técnico de la empresa agrícola SAT Izaña. Como explica, al perder parte del follaje, el proceso de desarrollo del tubérculo será más lento: el número de papas se mantendrá, pero serán de menor tamaño. “Y el precio se paga por kilo”, recuerda.
En Gran Canaria, también se registraron afecciones puntuales en algunos invernaderos, así como la inundación de determinadas fincas.
Respiro hídrico
A pesar de todo, desde Asaga destacan que “el balance general resulta positivo, sobre todo por el agua que ha caído, que era muy necesaria”. En un contexto de escasez hídrica como el que sufren las Islas, la lluvia -y también la nieve- dejada por la borrasca ‘Emilia’ supone un alivio para el subsector agrícola.
“Estas precipitaciones permitirán a los agricultores reducir el riego durante varios días o incluso semanas. El agua acumulada en el circuito podrá destinarse al almacenamiento en las balsas”, explica el secretario general de la organización, quien subraya, además, la importancia de la nieve, ya que “actúa como un almacenamiento natural de agua que se va infiltrando lentamente en el terreno y en los barrancos, lo que prácticamente garantiza que toda esa agua, salvo la que se evapore, llegue a los acuíferos”.
Desde el Cabildo de Tenerife, indican que las balsas se encuentran al 41% de su capacidad tras el paso de la borrasca. En un comunicado, la institución insular precisa que las precipitaciones registradas los últimos días han supuesto un incremento de 110.000 metros cúbicos de agua en las balsas respecto a los primeros días de diciembre. En comparación con la misma fecha de 2024, la diferencia es de 394.000 metros cúbicos más embalsados en 2025.
Tal y como informó el consejero delegado de Sector Primario, Valentín González, la balsa que recibió el mayor volumen de agua fue la de Valle Molina, en el municipio de Tegueste, con unos 30.000 metros cúbicos. En esta zona, las precipitaciones acumuladas en cinco días alcanzaron los 47,6 litros por metro cuadrado.
Canarias registra un total 2.225 incidencias por el paso de la borrasca
El Centro Coordinador de Emergencias y Seguridad (Cecoes) 112 del Gobierno de Canarias contabilizó 2.225 incidencias en el Archipiélago durante los últimos tres días vinculadas al paso de la borrasca ‘Emilia’. Esta cifra quintuplica los registros de la anterior borrasca ‘Claudia’, que dejó 441 percances entre el 12 y el 13 de noviembre de 2025, y supera otros episodios como la borrasca ‘Olivier’, que causó 249 contratiempos entre el 9 y el 10 de abril de 2025.
La isla donde se registraron más perturbaciones fue Gran Canaria, con 1.230 incidentes, seguida de Tenerife (800), Lanzarote (66), Fuerteventura (57), La Palma (42), La Gomera (26) y El Hierro (4). La mayoría de las incidencias estuvieron relacionadas con desprendimientos en la vía pública (ornamentos navideños, macetas, cristales o cables), problemas en la circulación sin accidentes de tráfico (caídas de piedras, tierra, ramas, árboles, postes de cableado y mobiliario urbano sobre la calzada), contingencias en los suministros básicos (agua, electricidad o telecomunicaciones) y achiques de agua en viviendas y calles.







