El concepto de envejecimiento activo fue promovido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en los años 90 del siglo pasado. La OMS lo definió como “el proceso de optimización de las oportunidades de salud, participación y seguridad” con el fin de mejorar la calidad de vida a medida que las personas van cumpliendo años.
Lo que se pretende es, en definitiva, aumentar la esperanza de vida de la población. Con el tiempo, las funciones cognitivas se deterioran y el cuerpo experimenta más limitaciones. Incluso algunas personas se aíslan de la sociedad.
El envejecimiento activo busca preservar el estado mental, físico, emocional y social de las personas mayores. Ello implica fomentar la autonomía, la salud y la productividad e incentivar que mantengan hábitos saludables para conseguir que vivan con la máxima calidad posible. Promocionar el envejecimiento activo se considera crucial para el conjunto de la sociedad.
El envejecimiento activo también favorece la calidad de vida laboral de los empleados, lo cual beneficia a las empresas en experiencia y estabilidad del equipo.

Estas son algunas de las acciones que recomiendan implementar en el entorno laboral: adaptar el puesto de trabajo al individuo, formación continua, talleres de salud, ejercicio físico, flexibilidad horaria, rotación de tareas, conciliación familiar, jubilación gradual (con una transición ordenada, no traumática), un ambiente propicio para la comunicación e incentivar la movilidad.
La Consejería de Bienestar Social del Gobierno de Canarias ha diseñado un plan integral para acompañar a los mayores (unas 100.000 personas) denominado Maresía, como “símbolo de vitalidad y movimiento”.
Dotado con 19,4 millones de euros para 2026, abarca todas las actividades, programas y proyectos destinados a promover el envejecimiento activo, la participación social, la innovación y la protección de los derechos del colectivo. La iniciativa la presentaron la consejera, Candelaria Delgado; el viceconsejero de Bienestar Social, Francis Candil, y la directora general de Mayores y Participación Activa, Verónica Meseguer.
“Se persigue que cualquier persona mayor esté en condiciones de acceder a las mismas oportunidades y herramientas para la salud, la autonomía y la participación comunitaria”, resumió Delgado. Actualmente, unas 50.000 son usuarias de los centros de día. Candil comentó que la nueva generación de mayores no solo demanda “bailes y comidas”, sino actividades de formación o de voluntariado, que retrasan la dependencia y otros problemas asociados al envejecimiento.
Meseguer puso el foco en el propósito de aprovechar su talento y conocimientos como agentes de cambio, mentores y referentes de responsabilidad social y cultural. Se intenta “garantizar la dignidad, la seguridad jurídica y una atención completa”.







