Estuve hace unos días en el Instituto de Estudios Canarios con motivo de la presentación de Palabras sueltas (Le Canarien Ediciones), una reciente publicación de Antonio Tejera Gaspar. Era el típico día lagunero, con su lluvia y su alto índice de humedad. Las palabras ese día se despacharon por kilos, por gramos, palabras que bien pudieron ofrecerse al pie de un mostrador, en una lejana venta propiedad de los padres del autor. De ahí viene el título del libro, Palabras sueltas, donde recoge diversos discursos, palabras que han servido de engranaje en cada uno de los temas incluidos en esta edición.
Estas palabras están sueltas porque son palabras libres, palabras escritas con diferente tonalidad, según fuera la ocasión y el auditorio. Antonio Tejera tiene la intuición del comunicador, del actor que corre el riesgo de subirse a las tablas. Intuye la gráfica anímica de quien escucha, y habla de pie como le recomendó María Rosa Alonso. En esta publicación se perciben diferentes tonalidades narrativas. El autor combina el rigor como investigador, la seriedad en lo académico, con un poder de comunicación que no es de este mundo. Si tuviera que destacar algún rasgo, de remplón, de todos los textos que aparecen como Palabras sueltas, destacaría dos: la gratitud y el rigor académico.
La gratitud se traduce en una constante en nuestro estimado profesor. Nunca la pierde de vista. Es como la estrella polar que lo guía, una gratitud hacia los demás que podemos palpar a cada instante, en medio de un párrafo o encabezando algunos de sus discursos. Esta actitud de agradecimiento hacia lo que nos aportan los demás, es un gesto que inaugura nuevos caminos de aprendizaje, y pone a raya al dogmatismo que nos aleja del diálogo y la escucha. Da las gracias porque se ve como el resultado de una cadena de bondades, y por eso cuando agradece lo hace con nombres y apellidos. Antonio Tejera Gaspar entiende, y esto lo engrandece, que no se puede pasar de largo ante la individualidad. Sus citas no solo son referencias bibliográficas que remiten a autores, sino a personas que no olvida.
