cultura

Alonso Quesada y Luis Doreste Silva: diálogo a través del tiempo

Miguel Pérez Alvarado, responsable de la edición del epistolario entre ambos poetas, charla hoy sobre el volumen con Roberto Gil Hernández en La Laguna, en la Librería El Refugio
Imagen de Alonso Quesada y cubierta del volumen. / DA

Miguel Pérez Alvarado, responsable de la edición de Epistolario (Ediciones del Cabildo de Gran Canaria, 2025), que reúne la correspondencia que mantuvieron Alonso Quesada (1886-1925) y Luis Doreste Silva (1882-1971), mantendrá este jueves un coloquio con Roberto Gil Hernández en torno al contenido y la relevancia de este libro para la comprensión crítica de la cultura canaria de las primeras décadas del siglo XX. La cita es en La Laguna, en la Librería El Refugio (calle Maya, 21), a partir de las 19.00 horas.

DOCUMENTOS

La correspondencia completa conservada entre Alonso Quesada y Luis Doreste Silva se compone de 168 documentos del total de cartas, telegramas y tarjetas que ambos se intercambiaron entre 1913, fecha en que Doreste escribe a su amigo para darle el pésame por el fallecimiento de su madre, y 1925, fecha de la muerte del propio Quesada.

Esta edición rescata y ordena por primera vez en su secuencia cronológica el conjunto de los envíos, complementándolo con un amplio comentario a cada una de las misivas y la reproducción de numerosos documentos, en su mayoría inéditos, que permiten entender mejor la biografía de ambos escritores y de la época que vivieron. Pues, además de las voces de Quesada y Doreste Silva, desfilan por las páginas de Epistolario las de otras personas de su círculo personal e intelectual (Néstor de la Torre, Tomás Morales, Luis Millares Cubas, Ortega y Gasset, Josefa de la Torre, Miguel Sarmiento, Pérez Galdós, Claudio de la Torre, Rita Suárez…), recuperadas del abundante epistolario inédito que el Cabildo de Gran Canaria custodia en el Fondo Luis Doreste Silva.

LEGADO

Fallecido Doreste Silva en 1971, el Cabildo de Gran Canaria adquiere su ingente legado material y, a mediados de 1975, compra su biblioteca y sus archivos por un millón y medio de pesetas. A finales de ese mismo año, hizo lo propio con el legado de Alonso Quesada, por el que pagó a su hija Amalia 700.000 pesetas.

Desde hace, pues, medio siglo, la correspondencia entre ambos escritores, salvando el peligro de su dispersión o desaparición, se custodia en manos públicas gracias a la iniciativa del Cabildo grancanario, que desde entonces ha convertido la divulgación de la obra quesadiana en uno de sus objetivos culturales más destacados.

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