El pintor Cristino de Vera, uno de los grandes referentes de la creación artística en Canarias, ha fallecido a los 94 años. Nacido en Santa Cruz de Tenerife el 15 de diciembre de 1931, su obra y trayectoria marcaron de forma decisiva la historia de la pintura contemporánea del Archipiélago, donde es considerado una figura esencial por su lenguaje personal, profundamente espiritual y simbólico.
De Vera definió en una ocasión su isla natal como “un lugar donde la naturaleza, las cosas, la vida misma era una ecuación de luz y sombras, de vida y muerte, de paz y de terror, de alegría y melancolía”, una visión que trasladó a muchas de sus creaciones, como la obra Figura y dos coronas de flores (2003), una de las más representativas de su universo artístico.
Formado en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, completó sus estudios en Madrid en el taller de Daniel Vázquez Díaz, donde consolidó una identidad estética propia. Su primera exposición colectiva tuvo lugar en 1952 en la Galería Xagra, y poco después inauguró su primera muestra individual en la Galería Estilo. En 1971 celebró en Canarias su primera exposición antológica, organizada por la Caja General de Ahorros de Canarias, institución que más tarde impulsó la Fundación Cristino de Vera – Espacio Cultural CajaCanarias, dedicada a la conservación y difusión de su obra en Tenerife.
A lo largo de su carrera, Cristino de Vera fue reconocido con algunos de los galardones más importantes del panorama cultural español. Entre ellos destacan la Medalla de Oro de Canarias (1996), el Premio Nacional de Artes Plásticas (1998), la Medalla de Oro a las Bellas Artes (2002) y el Premio Canarias de Bellas Artes e Interpretación (2005). En 2019, la Fundación DIARIO DE AVISOS le concedió el Premio Taburiente, en reconocimiento a su aportación al arte y a la cultura del Archipiélago.
En enero de 2025, la presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila, le hizo entrega de la Gran Distinción de Nivaria en un acto celebrado en la Oficina de Canarias en Madrid. Durante la ceremonia, Dávila subrayó el valor de una trayectoria “que ha llevado el nombre de Tenerife a las más altas cotas del arte contemporáneo”. La concesión de este reconocimiento fue aprobada por unanimidad en el pleno de la Corporación insular.
Con la muerte de Cristino de Vera desaparece una de las voces más singulares de la pintura canaria, un creador que convirtió la luz, el silencio y la espiritualidad en ejes de una obra atemporal que seguirá formando parte del patrimonio cultural de las Islas.





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