La autopista TF-1, en el sur de Tenerife, discurre por 13 de los 31 municipios de la Isla. Por ella circulan a diario alrededor de 100.000 vehículos y, con sus 103 kilómetros de longitud total, es la mayor de las autopistas de Canarias. Esta vía es hoy en día un eje vertebrador fundamental de la comarca y un factor fundamental para el desarrollo económico de toda la Isla. Junto a la TF-5, la autopista del Norte, conforman la columna vertebral de la movilidad en Tenerife. Por lo tanto, son mucho más que unas grandes carreteras.
Justo ahora se cumplen 50 años de la construcción de la autopista del Sur, desde Santa Cruz hasta Los Cristianos, un gran proyecto que transformó por completo el presente y el futuro de una Isla que ahora tiene en este territorio meridional su principal polo de desarrollo. La TF-1 cambió para siempre la historia del Sur y la historia de Tenerife.
El alcalde de Adeje, Jose Miguel Rodríguez Fraga, el regidor más veterano de todos los municipios del sur de la Isla, ha sido no solo testigo de esta obra sino, durante muchos años, uno de sus mayores reivindicadores, dada la lejanía de Adeje con la zona metropolitana. “La TF-1 ha sido un elemento de cohesión y de integración del Sur en todo Tenerife”, ha afimado Rodríguez Fraga.
Haciendo una analogía, si en la conquista del lejano Oeste americano fue fundamental la construcción del ferrocarril, en la conquista y desarrollo del Sur tinerfeño ha resultado determinante la construcción, primero, de la carretera general, que tardó todo un siglo en culminarse, y luego la autopista TF-1. Esta vía eliminó el aislamiento secular de la comarca e impulsó tanto la agricultura como la industria turística en los municipios sureños.
Como tantas veces ha enseñado la historia, las vías de comunicación son las puertas del progreso para los pueblos. En opinión del escritor y topógrafo Rafael Zurita Molina, autor del libro El Sur de Tenerife. Cronografía de un paisaje, “la autopista del Sur puede considerarse la obra más trascendente de las realizadas en Tenerife en los últimos tiempos. Su construcción promovió el desdoblamiento solidario de las áreas de producción, riqueza e influencia, corrigiendo lo que hasta ese momento era, rotunda y claramente, un penoso contrasentido”.
En la actualidad, cuando la isla de Tenerife afronta como uno de sus grandes retos el cierre del anillo insular, la nueva carretera que unirá el Norte y el Sur a través de Adeje, Santiago del Teide e Icod -parte de la cual ya está construida-, es bueno recordar lo que supuso para los pueblos del Sur y para toda la Isla la construcción de la TF-1, una gran conquista técnica, económica y social que cambió el panorama de la Isla y la vida de sus gentes.
La conquista del sur de Tenerife
A comienzos de los años 70 del siglo XX el turismo empezó a despuntar como principal motor económico, lo que llevó a las autoridades a diseñar una autopista que enlazara Santa Cruz con el nuevo aeropuerto de Tenerife Sur, y así desarrollar la parte meridional de la Isla. La autopista de cuatro carriles (dos por sentido) se inauguró primero a lo largo del municipio de Santa Cruz (avenida de Anaga-barrio de Añaza) en 1974, llegando posteriormente hasta Güímar. Luego se prolongó hasta el aeropuerto de Tenerife Sur (1987) y a lo largo de los años 90 se extendió hasta Arona y Adeje.
El desarrollo de la zona sureste de la Isla fue posible en gran parte después de la construcción de la TF-1. En noviembre de 2003 se iniciaron las obras para ampliar la autopista a seis carriles entre Santa Cruz y el polígono industrial de Güímar, debido a los colapsos producidos por los 100.000 vehículos que diariamente utilizaban esta vía. El 13 de abril de 2007 entraron en servicio los seis carriles en el tramo de casi siete kilómetros comprendido entre Las Caletillas y Arafo. Actualmente, la TF-1 se prolonga con cuatro carriles hasta Adeje, aunque el desarrollo incesante de esta comarca ya demanda una nueva ampliación y desdoblamiento, además del cierre del anillo insular en marcha. Al echar ahora la vista atrás se comprueba que hace 50 años la autopista conquisto el Sur y, con ella, el Sur conquistó la Isla.

Aislamiento secular
El sur de Tenerife es hoy el principal motor económico de la Isla y uno de los emporios turísticos más importantes de España. Sin embargo, la realidad de esta comarca era muy diferente, radicalmente distinta, hace apenas medio siglo, cuando los pueblos sureños malvivían en medio del aislamiento, el abandono y la pobreza. Las duras condiciones orográficas y la falta de vías de comunicación tenían condenada la comarca al retraso y la emigración. Por ello, tal y como cuenta la historiadora Carmen Rosa Pérez Barrios, desde mediados.
del siglo XVIII las gentes del Sur buscaban la forma de escapar de ese aislamiento secular: “En 1877, el alcalde de Arona, a la vista de la crisis que padecía el municipio y todos los limítrofes, por la ruina del cultivo de la cochinilla, solicitó al Ministerio de Fomento que ejecutara la proyectada carretera entre Güímar y Adeje, que se consideraba vital para frenar la enorme emigración que sufría toda la comarca y para potenciar las transacciones comerciales entre los diferentes pueblos”.
A finales del siglo XIX la situación en la zona no había cambiado mucho, pues la carretera general aun solo llegaba hasta Fasnia. El resto eran rudimentarios y polvorientos caminos de tierra por las medianías y cumbres. Debido a ello, hasta los años treinta del siglo XX la comunicación habitual de Santa Cruz con los pueblos de las comarcas de Abona y Adeje se realizaba por vía marítima. La denominada carretera C-822, proyectada en 1858 para unir todos los pueblos del Sur, con un trazado zigzagueante de cien kilómetros, con más de mil curvas y un centenar de puentes para salvar otros tantos barrancos, tardó un siglo en construirse en su totalidad.
Esa carretera vieja, la C-822, se inició en Santa Cruz en 1864 y no llegó a Granadilla de Abona hasta la década de los años treinta del siglo XX. Enlazó con Guía de Isora, a través de Tejina de Guía, ya en la segunda mitad de los años setenta. Supuso un hito que empezó a cambiar la historia de esta comarca, definitivamente relanzada con la posterior construcción, hace ahora cuarenta años, de la autopista TF-1, la gran vía de conexión con la capital que facilitó, a su vez, otras grandes infraestructuras, como el aeropuerto Reina Sofía y el puerto de Los Cristianos.
Galván Bello
Rafael Zurita Molina narra en su libro El Sur de Tenerife. Cronografía de un paisaje, que la autovía desde Santa Cruz hasta Los Cristianos se incluyó en 1961 en la Red Azul de Carreteras Españolas. El plazo para su ejecución se estableció en cuatro cuatrienios, figurando el primer tramo (Santa Cruz-Candelaria) en el primero y el resto (Candelaria-Los Cristianos), en los doce años siguientes. A raíz de las gestiones realizadas ante el Ministerio de Obras Públicas por el Cabildo insular, presidido entonces por José Miguel Galván Bello, se autorizó a esta Corporación en mayo de 1965 la financiación anticipada de las obras no comprendidas en el primer cuatrienio, abonando el Estado su importe en pago diferido, y a cargo del Cabildo los intereses derivados de la operación financiera.
El acuerdo consistió ensolicitar un préstamo con cargo al presupuesto aprobado, que en ese comienzo de obras sobrepasaba los 1.300 millones de pesetas, sin contar las expropiaciones. Junto al Cabildo y su presidente, es de destacar la labor que desarrolló la Jefatura Provincial de Carreteras de Santa Cruz de Tenerife, encargada de redactar los proyectos oportunos, y que en aquel tiempo tenía como ingeniero jefe de Obras Públicas a Juan Amigó de Lara. En septiembre de 1966 fueron adjudicadas las obras de la autopista, cuya longitud total era de 72,7 kilómetros. El primer tramo, desde Santa Cruz a Candelaria, le correspondió a la empresa Dragados y Construcciones, y el resto, partiendo desde Los Cristianos, a Obras y Construcciones Dumez.
Inauguración oficial
El 16 de marzo de 1967 se iniciaron los trabajos correspondientes al tramo encomendado al Cabildo en virtud del acuerdo suscrito con el Ministerio de Obras Públicas. Este convenio permitió que la autopista se ejecutara totalmente, desde Santa Cruz a Los Cristianos, en el plazo de cuatro años, en lugar de los 16 que era el tiempo previsto para su ejecución. Durante el acto oficial de inauguración de los trabajos, celebrado en el cruce de Los Cristianos, intervinieron el gobernador civil de la provincia, Mariano Nicolás García, y el presidente del Cabildo, José Miguel Galván Bello. Entre las numerosas autoridades presentes se encontraba la práctica totalidad de los alcaldes de la Isla.
Según recoge Rafael Zurita, Galván Bello recalcó en su discurso que no se colocaba una primera piedra, como era costumbre, sino que lo que se hacía era quitar las piedras para que las máquinas comenzaran los trabajos. Además, Galván destacó la importancia de la obra como “una empresa de toda la isla y la provincia que revalorizaría la agricultura, la industria y el turismo en el Sur de la Isla”.
En el trabajo titulado Los Cristianos 1900-1970. Vida cotidiana y fiestas populares, publicado por Llanoazur Ediciones, se cuenta que la banda de música de Adeje amenizó el acto, en el que se desplegó una pancarta de la Hermandad de Labradores y Ganaderos de Arona, solicitando que la autopista llevase el nombre de José Miguel Galván Bello, a quien se debía, en buena parte, “esta hermosa locura hecha realidad”.






