Dejar de fumar es uno de los grandes retos de millones de personas. Ahora, un nuevo fármaco, dispensado por la Seguridad Social, se presenta como una solución para todos esos fumadores y fumadoras.
Desde el 1 de enero, el Ministerio de Sanidad ha incorporado a la financiación pública un nuevo fármaco para ayudar a dejar de fumar. Se trata de Recigarum Solución Oral, una nueva presentación del medicamento conocido comercialmente como Recigarum, basado en citisiniclina y desarrollado por el laboratorio polaco Adamed. Esta versión en formato líquido, transparente y con sabor a menta, amplía las alternativas disponibles para los pacientes, especialmente para quienes, por motivos laborales u otras circunstancias, tienen dificultades para ingerir comprimidos con la frecuencia que requiere el tratamiento.
En el caso de la citisiniclina en pastillas, la pauta terapéutica comienza con seis dosis diarias durante los tres primeros días —una cada dos horas— y va reduciéndose progresivamente hasta llegar a una o dos tomas al final del tratamiento, que se completa en 25 días. Con la solución oral se mantiene el mismo esquema descendente, sustituyendo los comprimidos por dosis de líquido: seis aplicaciones al inicio y una o dos en la fase final.
Dejar de fumar con un formato cómodo
Durante la presentación del medicamento en Madrid, los responsables destacaron que esta vía de administración puede mejorar el seguimiento del tratamiento en determinados colectivos. Profesionales como taxistas u otros trabajadores con jornadas intensivas encuentran más cómodo el formato con dosificador, que permite aplicar el producto directamente en la boca sin necesidad de agua.
Este nuevo preparado se suma a los tratamientos antitabaco financiados en España desde enero de 2020. No obstante, Raúl de Simón, coordinador del Grupo de Tabaquismo de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), volvió a cuestionar los criterios actuales de financiación. Entre los requisitos, recordó, se exige un consumo mínimo de diez cigarrillos diarios o un elevado nivel de dependencia física acreditado mediante pruebas, además de limitar la cobertura a un único intento anual y dejar fuera a quienes no hayan realizado previamente un intento de abandono.






