de remplón

La fragancia del guachinche

El sentido del olfato para mí es el más evocador, y el que más fácilmente lo traslada a uno a episodios remotos y le permite revivirlos completos con una sola ráfaga”, nos dice Gabriel García Márquez en una entrevista concedida a la periodista colombiana Ana Cristina Navarro, donde evoca el recuerdo de su madre, Luisa Santiaga Márquez. Y yo creo también que es así, por eso me encanta el aroma a guachinche. Me gusta porque es un aroma cercano, invasivo pero agradable, algo típico, una fragancia que recuerda a las risas con los amigos, a la distensión del finde, al enraizamiento con nuestra tierra canaria. La fragancia de guachinche queda siempre impregnada en la ropa, se resiste a marcharse, es digna de ser exportada para lucirse con otros productos de alta perfumería.
Apuesto por ello. Es un olor que nos atrapa e invade cada palmo de nuestros chalecos de mago, penetra hasta lo más profundo de los tejidos que lucen romeros y romeras, ellos son portadores de este olor a carne fiesta, a chuleta, a mojo picón y a bistec gigante.
Yo suelo destinar varias vestimentas para esas comilonas en las medianías isleñas. Y lo recomiendo. Porque, de la misma forma que uno se pone el pijama cuando la humedad lagunera aprieta, uno puede ataviarse con ropa aparente por si se nos presenta la ocasión de ir al monte, allá donde cantan el canario silvestre y la curruca capirotada al son de los aceviños. A esas citas camperas, suelo llevar un chándal azul con zapatillas todo terreno a juego, una camiseta con publicidad de alguna ferretería de la zona, y una gorra del Tete. Sería bueno, y hasta terapéutico, que los estudiantes que se van lejos de las islas por motivos de estudio, los nostálgicos que echan de menos el mar y los exiliados, pudieran disponer de la fragancia a guachinche en el mercado. Solo es una idea (me han copiado tantas) para quienes se ven envueltos en una nube de nostalgia, al dejar atrás los peñascos queridos. Sería bueno diseñar una fragancia evocadora, se vendería mucho en estas fechas. La fragancia tendría una mezcla de matices muy depurados de papas fritas, chuletón rebozante, vino a granel y quesillo, con un giro olfativo a barbacoa que rompería la sensual publicidad que nos inunda antes de Reyes.

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