los silos/el tanque

Las lluvias reviven las charcas de Erjos: vuelven a llenarse después de 10 años

Las lluvias de los últimos meses han permitido recuperar un humedal y con él, parte de la riqueza florística y faunística de estas lagunas, enclavadas en el Parque Rural de Teno

Las charcas de Erjos casi vacías fue durante una década la imagen más representativa de la grave situación en Tenerife por la falta de lluvia.

Sin embargo, en el último mes la situación ha cambiado significativamente, ya que han vuelto a llenarse, un fenómeno que no ocurría desde 2016 y que ha recuperado un humedal en que las aves y otras especies animales vuelven a detectarse, permitiendo recobrar, al menos por ahora, parte de la riqueza florística y faunística del lugar.

Alberto de Armas, técnico del Parque Rural de Teno, explica que “estas lluvias han sido beneficiosas en general para las zonas rurales, y los montes, y ello puede observarse en un mucho mejor estado del Monte del Agua y en el llenado de las charcas, tras un largo déficit hídrico. Las últimas lluvias suponen, además, un alivio considerable para los usos agrícolas y ganaderos. Tanto para la conservación del medio natural como para las actividades agrarias, las precipitaciones del último mes han sido muy beneficiosas“.

Las charcas, que se encuentran enclavadas en el Parque Rural de Teno, entre los municipios de Los Silos y El Tanque, surgieron por las extracciones de áridos que se llevaron a cabo en la segunda mitad del siglo XX, sobre todo entre los años 70 y 80 del pasado siglo, para destinarlas al cultivo en el sur de la Isla, convirtiéndose en pequeñas lagunas debido a que la impermeabilidad de los suelos arcillosos dificulta la filtración de agua al subsuelo.

Cuando están llenas llegan a albergar una gran biodiversidad, siendo un lugar idóneo de árboles como el sauce canario, así como de plantas propias de humedales como juncos, juncias y tifas y para las aves acuáticas, algunas migrantes, como las garzas reales, archibebes, agachadizas, y cercetas.

También para las limícolas, como correlimos y zarapitos, y otras frecuentes como gallinetas y fochas comunes, y alpispas, y son habituales el pardillo común, el serín canario, y el gavilán común, entre otras.