El ahora expresidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, comparecerá hoy ante un juzgado de Nueva York por las acusaciones contra él formuladas en Estados Unidos por los presuntos delitos de conspiración de narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína a EE.UU., posesión y uso de ametralladoras y dispositivos destructivos contra el país y conspiración para la posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos, informaron ayer fuentes gubernamentales de la superpotencia americana.
Maduro fue capturado el pasado sábado junto a su esposa, Cilia Flores, tras una incursión militar nocturna llevada a cabo en Venezuela por tropas de élite estadounidenses que, tras secuestrar a la pareja, los condujo hasta un buque anfibio llamado USS Iwo Jima antes de que, ya en la base de Guantánamo (Cuba), los subieran al avión que los trasladó a Nueva York.
Las previsiones pasan porque tanto Maduro como Flores se declaren hoy no culpables de dichos cargos, tras lo cual seguramente se ordenará su encarcelamiento hasta que tenga lugar un juicio que podría celebrarse dentro de varios meses. Si finalmente son condenados por los delitos ya referidos, todo apunta a que ambos permanecerán privados de libertad durante decenas y decenas de años.
Cabe reseñar que en la misma causa abierta contra la pareja también figuran otros imputados, entre ellos su hijo (también llamado Nicolás Maduro) y el todavía ministro de Interior y Justicia de Venezuela, Diosdado Cabello.
Además, otra de las novedades desveladas ayer sobre esta nueva injerencia de EE.UU. en los asuntos internos de un país latinoamericano pasa por los primeros balances de posibles víctimas provocadas por el ataque relámpago liderado por la unidad de élite Delta Force y que condujo a la captura de Maduro y Flores. Si bien fuentes locales hablan de 15 muertos, el New York Times informó ayer de que, entre militares y civiles, los fallecidos a manos de los militares estadounidenses fueron 80.
Por otra parte, el presidente de EE.UU., Donald Trump, reiteró ayer en The Atlantic sus amenazas a la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, quien asumirá conforme a la legalidad venezolana las funciones presidenciales, al asegurarle que “pagará un precio más alto” que Maduro en el caso de que no haga “lo correcto”.
Si bien el pasado sábado Trump reconoció sin ambages que “desde hace tiempo” hablan con Rodríguez y que ella tenía disposición a colaborar para enorme desazón de los partidarios de sus socios internacionales de ultraderecha, afines a los opositores Corina Machado y Edmundo González, ayer quiso aparentar mayor dureza frente a los restos del chavismo.







