Cruz Roja desarrolla en Tenerife y La Gomera un programa de Atención Integral a Personas con Enfermedades Avanzadas, con un equipo compuesto por tres psicólogas, una trabajadora social y una docena de personas voluntarias.
El programa comenzó en Tenerife en 2015 y ya ha atendido a 2.670 pacientes y 8.870 familiares, de ellas 900 beneficiarios en procesos de duelo. El año pasado asistió a 330 pacientes, 830 familiares y 137 personas en duelo. A lo largo de estos casi 11 ha contado con 26 personas voluntarias, 13 de ellas colaboraron en 2025, que han realizado 1.975 acompañamientos.
Esta iniciativa nació a nivel nacional en 2008, promovido por Fundación la Caixa en las Unidades de Cuidados Paliativos, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de las personas en situación de final de vida, complementando la atención sanitaria, mediante la intervención psicosocial en aspectos emocionales y sociales. Además, promueve el acompañamiento a través del voluntariado para las personas en situaciones de soledad no deseada.
El Equipo de Atención Psicosocial (EAPS) desarrolla su labor en la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital Universitario de la Candelaria, del Hospital Universitario de Canarias, y del Hospital Nuestra Señora de Guadalupe, de la Gomera. Desde 2021 se amplió la atención al ámbito residencial, y cuenta con una psicóloga en el Hospital Febles Campos y el Hospital de Los Dolores, y desde este 2026 en el Hospital de la Santísima Trinidad en Icod.
Por su parte, el proyecto Final de Vida y Soledad, que se inició en 2018, cuenta con el apoyo de voluntariado de Cruz Roja para realizar el acompañamiento a personas que sufren de una situación de soledad no deseada y tienen enfermedades crónicas avanzadas, inicialmente en Santa Cruz de Tenerife y La Laguna, ampliándose luego a otros municipios.
El trabajo se realiza a través de un acompañamiento virtual, telefónico y presencial. Los voluntarios y voluntarias se encargan de visitar a la persona usuaria en su domicilio, llamar por teléfono para hacerles compañía o desplazarse con ellos para gestiones puntuales. Es general, el trabajo se centra en conversar, salir al exterior y compartir aficiones.
El voluntariado es un elemento esencial para poder ofrecer a los pacientes y a sus familias un apoyo integral que ayude a mejorar su calidad de vida. Realiza su labor de acompañamiento en domicilios y en los centros residenciales. Destaca su entrega, generosidad y solidaridad, y además de aportar su ayuda a pacientes y familias.
Voluntariado
Carmen María Pérez es voluntaria del programada desde 2015. Con más de 30 años vinculada con el trabajo sociosanitario, tanto en labores de Auxiliar de enfermería como de docente en los programas de formación en alternancia con el empleo (PFAE). Actualmente está vinculada al Cabildo.
Empezó en diversas labores de voluntariado en Cruz Roja, como ofreciendo teleasistencia en el Puerto de la Cruz, impartiendo talleres en el Centro Tenerife II, acudiendo al Hospital del Tórax o en acompañamiento domiciliario.
Desde hace dos años visita semanalmente a Manuel Gonzalez (88 años) en su domicilio de La Montañeta (Los Realejos), donde le acompaña y apoya con su presencia y compromiso. “Yo empecé hace 11 años como voluntaria de Cruz Roja en este proyecto de acompañamiento a personas con enfermedades avanzadas acudiendo al Hospital del Torax, y ahora ya hace un par de años en las visitas a domicilio”.
Pese a su notable experiencia en la rama de cuidados sociosanitarios, señalo la importancia de la formación previa para ingresar en estos proyectos de voluntariado, “sobre todo en los cuidados al final de vida y el abordaje de la soledad”.
Carmen María ya es parte del apoyo a Manuel. Normalmente llama por teléfono previamente para coordinar la visita. “No siempre tengo disponibilidad horaria, porque trabajo en Santa Cruz, entonces vengo por la mañana o por la tarde, y cuando estoy de vacaciones o en días festivos, a distintas horas”. Normalmente intenta acudir a su casa cuando está solo, “trato de no coincidir con la familia o con Daniel (uno de sus cuidadores), porque cuando Manuel está acompañado no procede”.
Reconoce que el voluntariado no es solo para el paciente, también para las familias, “porque pasan muchas horas cuidando y no hay quien les escuche. Les damos unos momentos de respiro”, recalcó María.







