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Los golpistas

Jaime Bayly quería titular su libro Los golpistas (Galaxia Gutenberg) con otro encabezado: Cabrones de mala entraña. Lo dijo en la presentación, en el hotel Wellington madrileño. Cuenta, novelados, los dos golpes que le dio Chávez a Carlos Andrés en 1992 y la asonada contra él de militares, obispos y empresarios, en 2002. Los generales y los obispos eran muy gordos, estaban hinchados de comer. El empresario, Pedro Carmona, que duró 47 horas en la presidencia de la República, en el libro se llama Cardona, no sé por qué, porque me parece que todos los demás nombres son reales, incluido el del héroe de la historia, el general Baduel. Baduel salvó a Chávez de la muerte y a él lo mataron en una sala de tortura chavista. Lo hicieron preso porque se dio cuenta, y lo dijo, que el régimen aquel era una mierda. Bayly revela lo que Fidel, esa prenda, le dijo a Chávez: “No te conviertas en un dictador, funda un partido y luego ganas unas elecciones, te follas al pueblo y te quedas ahí para siempre”. Bayly cuenta que Chávez se cagó de miedo en el helicóptero que lo llevaba desde La Orchila a Caracas, tras el golpe, porque creyó que lo iban a matar: se bajó los calzones, sacó el culo por la puerta del helicóptero y echó lo suyo, salpicando a los militares que lo custodiaban. Bayly dice que Chávez era un cobarde y que Diosdado Cabello también lo es y que por eso fracasaron en sus rebeliones contra Carlos Andrés, que los tenía cuadrados. Sostiene el escritor peruano nacionalizado norteamericano que Chávez era la marioneta de Fidel y que los golpistas contra él no lo mataron porque se creían a sí mismos incapaces de gobernar al país: en 47 horas se pelearon entre ellos varias veces. Lean el libro, es muy interesante. Yo sigo siempre a Bayly. Sabe de qué va la cosa.

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