Quién sabe, quizás un simple encargo de una asignatura le valdrá a la estudiante tinerfeña Laura Garnica Sabina y a su compañera de carrera Aitziber Peláez un ingreso económico pronto o futuro más que considerable, aunque el objetivo inicial no sea ese, sino aportar una aplicación práctica y universal para hallar con rapidez el contenido en redes o plataformas, evitando esas búsquedas eternas de películas u otras ofertas que, en algunos casos, hasta nos hacen desistir y pasar a otra cosa. Y es que, para las clases de Proyectos de Ingeniería Telemática del grado en Ingeniería en Tecnologías de Telecomunicación de la Universidad Pública de Navarra (UPNA), estas alumnas han creado una app llamada Kino que ya está demostrando su utilidad y que, tal vez, revolucione o agilice bastante algo que ya hacemos millones y millones de seres vivos en este planeta tan contradictorio, mientras otros se afanan en guerras o amenazan con más invasiones.
Laura y Atziber estudian Cuarto y, según remarca a DIARIO DE AVISOS la tinerfeña, su gran objetivo pasa por evitar “ese sentimiento de fatiga y de no saber qué ver entre las múltiples opciones que ofrecen hoy las plataformas de streaming”. La aplicación está disponible para su descarga en el siguiente enlace. Con Kino, y según recalca, intentan que los que busquen una buena película, serie, documental o cualquier otro contenido “después de un día largo de trabajo, no comience otra odisea eligiendo qué ver”. Una situación que, por paradójica que parezca en estos tiempos de “información” instantánea mediante internet y oferta infinita, cada vez se produce más y frustra incluso a los que saben bastante bien lo que quieren, lo que necesitan en ese momento.
Según detalla, esta app, que apenas tiene unas semanas de vida, ya está disponible en Play Store (Android), como Kino, y en Apple Store (iOS), como Kiino. Además, han creado una cuenta en TikTok, “donde compartimos actualizaciones y mostramos cómo funciona”.
Laura subraya que, por supuesto, se trata de algo vivo que irán perfeccionándolo a medida que reciban más intercambios con quienes ya la han usado, no solo compañeros de carrera, sino amigos y su entorno familiar. Como en otros casos, el algoritmo o interfaz recurre a búsquedas previas y, por intuición, recomienda en muy poco tiempo contenidos ajustados a las aparentes preferencias del usuario, al menos según los historiales previos. Su proyecto nace al amparo del catedrático Eduardo Magaña Lizarrondo, también investigador del Instituto de Smart Cities (ISC). Usando criterios personalizados y en pocos deslizamientos en la pantalla, se plantean alternativas que se pueden aceptar y acumular o rechazar, lo que va reforzando los perfiles y evitando cada vez más esos extensos catálogos que nos alargan la indecisión.
Evidentemente, en un ámbito tan competitivo y universal, resulta complejo que ideas así cuajen a las primeras de cambio, aunque, de momento, las sensaciones que traslada Laura son muy positivas. Por supuesto, no le hace ascuas al éxito económico, deseando que cualquier gran compañía se fije en su aportación porque acaba haciéndose hueco, aunque lo que ya han aprendido y aportado no solo les ha valido un previsible sobresaliente, sino que puede marcar un antes y después en sus carreras.
El dilema de los contenidos opuestos que pueden sorprender y se excluyen
Ocurre ya con cualquier buscador, que siempre usan los precedentes para tratar de ofrecernos contenidos acordes con nuestros perfiles, ideologia y preferencias, de forma que sigamos enganchados a internet o pasemos de una película a otra, de una serie a otra sin cambiar de plataforma. Sin embargo, esto, que nos invade en los móviles, origina también dilemas como el del contraste, el de las otras visiones, el de contrarrestar nuestros principios o visiones con algunas que, aunque opuestas, igual nos persuaden por lo que sea y nos hacen replantearnos cosas. Preguntada por este dilema, Laura reconoce que esta situación se da mucho en estos tiempos y que se trata de algo dificil de solucionar. No obstante, cree que no es incompatible que, en el futuro, haya buscadores que criben también ese choque de contrastes para enriquecer, aunque, de momento (y no es poco, dada su edad), ya ha aportado una app que, quizás, nos ayude a todos a no perder tanto tiempo en búsquedas frustrantes, si bien nunca hay que olvidar que cerca podemos tener un gran libro o alguien con quien simplemente hablar.







