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El amoníaco sólido, una nueva puerta abierta al futuro de la energía limpia

Un proyecto, en el que colabora una entidad canaria, explora cómo transformar este compuesto en electricidad verde, segura y almacenable para avanzar hacia un modelo más sostenible y autónomo
El amoníaco sólido, una nueva puerta abierta al futuro de la energía limpia
La investigación se centra en la obtención de electricidad limpia para alimentar puertos industriales. / DA
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Generar energías limpias es una de las obsesiones del ser humano en las últimas décadas. Por ello, empresas e instituciones de todo el mundo dedican grandes esfuerzos en soluciones innovadoras, como es el caso de la Sociedad para el Estudio de los Recursos Marítimos (Soermar) y Astilleros Canarios, S.A. (Astican), una fundación madrileña y una empresa canaria que han puesto en marcha un proyecto que propone una solución innovadora: utilizar amoníaco en estado sólido como fuente de electricidad. La iniciativa, en la que también participan las empresas tecnológicas ATD y Jalvasub, busca desarrollar un sistema capaz de suministrar electricidad verde en entornos como puertos o instalaciones industriales, donde el consumo energético es elevado y constante.

Pero ¿qué significa exactamente usar amoníaco sólido como energía?

Se trata de emplear este compuesto químico como un “portador” de energía. A diferencia de otras opciones, el amoníaco puede almacenarse y transportarse con relativa facilidad. En su versión sólida, además, ofrece ventajas adicionales en términos de seguridad y eficiencia. Posteriormente, mediante procesos tecnológicos avanzados, esa energía almacenada se libera y se transforma en electricidad sin generar emisiones contaminantes.

Este enfoque tiene un doble impacto. Por un lado, contribuye directamente a reducir la huella de carbono de sectores clave como el marítimo y el industrial. Por otro, abre la puerta a crear sistemas de almacenamiento energético que actúen como reservas estratégicas, algo especialmente relevante en el contexto global actual; donde la seguridad del suministro energético es cada vez más importante.

Prioridades de la UE

El proyecto se alinea con las prioridades marcadas por la Unión Europea, que apuesta por transformar los puertos en centros energéticos sostenibles. Estos espacios, que a lo largo de la Historia han estado asociados a combustibles fósiles, están evolucionando hacia modelos más limpios en los que conviven distintas fuentes de energía alternativa. El desarrollo de nuevas tecnologías, como el uso de amoníaco sólido, resulta clave para avanzar un paso más y consolidar soluciones propias que refuercen la autonomía energética y la competitividad del sector.

El trabajo que desarrollan Soermar y Astican está enfocado en el estudio detallado de cómo convertir el amoníaco sólido en electricidad. Para ello, se investigan procesos como la disociación del amoníaco -que permite obtener hidrógeno- y el uso de pilas de combustible, dispositivos que generan electricidad a partir de ese hidrógeno sin combustión.

Almacenamiento

Además, el proyecto analiza distintas formas de almacenar el hidrógeno, tanto en materiales sólidos como en líquidos orgánicos, y estudia los requisitos de seguridad y normativa necesarios para que esta tecnología pueda aplicarse con garantías en entornos reales.

Durante el proceso de investigación, también se están estudiando maneras de recargar el sistema, es decir, cómo volver a “cargar” de energía el amoníaco sólido una vez utilizado. Resolver este punto es clave para que la solución sea viable en operaciones continuas como las que se producen en puertos o grandes instalaciones industriales.

Más allá de la innovación tecnológica, esta iniciativa tiene un impacto directo en el sector marítimo. Así, permite avanzar hacia modelos más sostenibles sin renunciar por ello a la eficiencia operativa ni a la rentabilidad, ofreciendo a las empresas y los operadores nuevas alternativas energéticas adaptadas a las exigencias actuales.

Asimismo, el desarrollo de este tipo de tecnologías puede generar nuevas oportunidades de empleo cualificado, impulsando la formación en ámbitos como la ingeniería energética, la química avanzada o la gestión medioambiental. La colaboración entre entidades públicas y privadas resulta fundamental para acelerar la llegada de estas soluciones al mercado y garantizar su viabilidad a gran escala. En este sentido, proyectos como este sirven también como banco de pruebas para futuras aplicaciones en otros sectores estratégicos, como el transporte terrestre o la generación distribuida de energía.

Con este proyecto, Soermar, Astican, ATD y Jalvasub refuerzan su apuesta por la innovación aplicada y la sostenibilidad, pudiendo situarse en una posición destacada dentro del desarrollo de soluciones energéticas limpias que podrían marcar el futuro no solo del sector naval e industrial; sino hacer de la industria en general un campo mucho más amable con el planeta.