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“El feminismo, como movimiento que reivindica el derecho a la igualdad, tiene que ser incómodo”

Esther Torrado Martín-Palomino es doctora en Sociología, miembro del Instituto de Estudios de las Mujeres y directora de Viosex
“El feminismo, como movimiento que reivindica el derecho a la igualdad, tiene que ser incómodo”
Esther Torrado Martín-Palomino, doctora en Sociología, miembro del Instituto de Estudios de las Mujeres y directora de Viosex. Sergio Méndez

Esther Torrado, profesora titular del Departamento de Sociología de la Universidad de La Laguna y directora del Grupo de Investigación Viosex, alerta este 8M de las desigualdades generadas por el impacto del porno y la violencia en las relaciones de pareja, así como los mensajes de odio hacia las mujeres. Aboga por la educación en igualdad desde la infancia impartida por expertos, una formación dirigida también a padres y madres, educadores, jueces y profesionales, además de promulgar leyes que prohíban la pornografía, que persigan a los que demandan y se lucran de la prostitución, así como el reconocimiento de la misoginia como delito de odio.

-¿Qué supone para el feminismo el 8 de marzo y los pasos hacia la igualdad?

“El 8 de marzo tiene que ser una jornada de reivindicación, porque es el Día Internacional de la Mujer reconocida por Naciones Unidas, y no es una celebración. Es una conmemoración de la lucha por los derechos de la mujer, y el feminismo reivindica esa igualdad entre hombres y mujeres, no solo los derechos formales, como el derecho al voto o el derecho a la educación sino, por ejemplo, la campaña internacional que empezó con el MeToo, con la cuarta ola del feminismo del no a la explotación sexual de las mujeres, contra el acoso sexual y sexista, y estamos viendo en las noticias que no es una anécdota. El 8 de marzo es una fecha en la que nos debemos centrar en todas las formas de explotación y opresión hacia las mujeres. De hecho, en la manifestación de Madrid hablan de ¡Ni veladas, ni explotadas, ni prostituidas!. Estamos viendo no solo en nuestro país, sino en el resto del mundo, como las mujeres se utilizan no solo como armas de guerra sino como además son objeto de explotación sexual, lo vemos con la trata y la pornografía, donde la mayor parte de las personas explotadas son mujeres y niñas, y lo vemos también ahora con la polémica del velo que, para mí más allá del respeto a las religiones y a las culturas, hay que entender toda esa simbología que representa la opresión de las mujeres, y como la explotación sexual, la cosificación e hipersexualización, se presentan bajo la apariencia de decisiones tomadas en la libre elección, es decir, que hay que dejar a las mujeres que elijan ser prostituidas, que elijan llevar el velo y, sin embargo, en otras cuestiones no es tan importante esa libertad de elección. La explotación sexual debe ser contemplada como un delito. De hecho, una de las reivindicaciones de la manifestación estatal es esa, una ley por la abolición del sistema prostitucional”.

-Comenta que el feminismo es la respuesta contra la misoginia del Patriarcado, el odio, los prejuicios, desprecios y hostilidad hacia las mujeres.

“Sí, estamos viendo cómo se está promoviendo en redes sociales y cómo están arrojando en los últimos barómetros que un porcentaje ya importante de jóvenes minimizan la desigualdad entre sexos y cuestionan el feminismo como un movimiento que lucha por la igualdad entre hombres y mujeres, y entienden que esas desigualdades no son para tanto y que quizás las mujeres ya nos estamos pasando de rosca. Esto tiene que ver mucho con una generación que ha nacido en democracia, con los derechos de igualdad incorporados en la ley, pero también tiene que ver con lo que hablábamos en el Congreso de docentes feministas, de cómo los jóvenes se están educando más en las redes sociales que lo que es la educación formal o informal, es decir, con las familias y con el sistema educativo. ¿Y qué están viendo en las redes sociales? Pues muchas veces esos influencers que son negacionistas de la violencia, que cuestionan absolutamente todos los datos científicos y que están promoviendo ideas misóginas. Hay que recordar que el feminismo siempre incomoda y nunca ha sido muy popular, si el feminismo no incomoda no es feminismo. Cuando las feministas hemos salido a la calle o hacemos estudios donde analizamos la desigualdad, en realidad estamos diciendo ‘aquí hay parte de la población que tiene unos privilegios que las mujeres no tenemos’ y nosotros no queremos el privilegio de explotar sexualmente a los hombres, ni explotarlos laboralmente, ni acosarlos, lo que queremos es la igualdad. El feminismo es el que busca la emancipación de la mujer. Luego habrá muchas corrientes, pero el feminismo es único y lo que busca es la igualdad entre hombres y mujeres. En el 8 de marzo se denuncian las opresiones que sufrimos por el hecho de ser mujeres y niñas, por tanto, no es una fiesta, y salimos a reivindicar esa igualdad, que si bien la tenemos legal, no la tenemos en la práctica”.

-¿Qué le sorprende del estudio de FAD: la caída del feminismo, que se relacione con un invento ideológico, de manipulación y adoctrinamiento?

“Me sorprende ese desprecio hacia el feminismo que se dispara entre los más jóvenes. El barómetro de la FAD habla de que casi el 52% de los varones españoles, entre 15 y 29 años, afirman que el feminismo es una herramienta de manipulación política. Primero, el feminismo es un movimiento social de mujeres que reivindica la igualdad. La igualdad no es una manipulación política, es una aspiración jurídica y social, es decir, el derecho a la igualdad entre hombres y mujeres es algo que va dentro de la propia esencia democrática. Pero cuando más del 50% de los hombres lo consideran como manipulación o adoctrinamiento es porque estos jóvenes están recibiendo una información que está completamente sesgada y que lo que busca es precisamente desacreditar ese anhelo, ese objetivo que es democrático, la igualdad entre los seres humanos. Considerar al feminismo como una herramienta de manipulación y adoctrinamiento es porque lo han incorporado a través de las redes sociales porque siguen a unos influencers en la manosfera tremendamente machistas y sexistas que lo que buscan es precisamente esa preponderancia de los hombres sobre las mujeres, pero realmente no está fundamentado en hechos objetivos y científicos. La mayor parte de los jóvenes se guían por estos influencers que están en las redes, en webs, blogs y foros que promueven la masculinidad y ahí es donde entra la hostilidad y la misoginia hacia las mujeres, donde nos pintan de manipuladoras, donde se habla de falsas denuncias, donde se dice que somos más violentas que ellos, que utilizamos nuestro cuerpo para manipular a los hombres, y hablan de datos como el incremento del suicidio en los hombres por culpa de las mujeres, algo que es falso. Los jóvenes se están nutriendo de estas ideas, pero tampoco se trata de demonizar a los jóvenes, los Gobiernos de la Nación y Autonómicos también tienen que hacer una autocrítica de el por qué los jóvenes están informándose y formándose en esta machosfera y no informándose y formándose a través de los canales de socialización, como son la familia, y los educadores y educadoras. Tenemos que incorporar nuevamente una escuela de padres y madres, y trabajar en la coeducación, no abandonar esos espacios ya que los ocuparán otros”.

-¿Se avanza en el reparto de tareas del hogar y los cuidados?

“Acaban de salir publicados los datos de la estadística del uso del tiempo por parte del Ministerio de Igualdad, y ahí se ve muy bien las desigualdades por razón de sexo. Las mujeres están obteniendo las mejores notas y están egresando (terminando la Universidad) en un porcentaje mayor que los hombres, pero la inserción laboral entre las mujeres es menor. Luego, en el reparto de las tareas, que eso es muy importante porque la vida en realidad se mide por tiempo, las mujeres nos hemos incorporado al mercado laboral, pero seguimos manteniendo las tareas de cuidado y del hogar en mayor porcentaje que los hombres, que se incorporan tímidamente”.

-¿Cómo observa las relaciones de pareja donde ha calado mensajes violentos, relaciones de sumisión y posesión?

“Las políticas públicas han abandonado ese trabajo de coeducación en las aulas y de prevención, una coeducación científica e impartida por profesionales especializados para trabajar y erradicar el amor romántico, la violencia machista, la misoginia, el sexismo, el acoso sexual y por razón de sexo, porque si trabajamos desde la infancia prevenimos la violencia y los posibles feminicidios. Es importante tener claro que la solución es la coeducación y la formación de padres y madres. Esa escuela de padres que se puede impartir presencialmente o en un formato online, ya que ahora los padres y madres están trabajando. Con esta formación los progenitores sabrán dónde están metidos sus hijos, que se están formando en las redes sociales, en webs de la machosfera, en las páginas porno, y allí lo que ven es violencia y van a erotizar la violencia. Es importante que no señalemos a los pibes, ellos son inocentes y no son responsables de todo a lo que se están enfrentando (la machosfera, el porno, etc.), sino que la responsabilidad es de los adultos, las políticas públicas y nuestros gobernantes que tienen que meter mano y abolir el porno y la prostitución estableciendo leyes. Les llegan múltiples mensajes de esta cultura pornificada, de la música como el reguetón, y en as series, películas y los anuncios se ven las mujeres cosificadas e hipersexualizadas. Los chicos ya no quieren ser currantes que van por la mañana a la obra o a conducir una guagua, quieren estar rodeados de superpivas operadas, cosificadas y sexualizadas”.

-Ese acceso tan fácil a la pornografía rompe el camino de la igualdad y es la antesala de la prostitución y la violencia sexual.

“Es obvio y eso lo sabemos. Pero ¿Cuántos estudios más van a necesitar para que se sigan sacrificando generaciones enteras por el porno, por la prostitución y por la cultura de la violación? ¿Cuántas víctimas vamos a necesitar para que se estipule la misoginia como el mayor delito de odio? Porque están siendo asesinadas mujeres, por el hecho de ser mujeres, así como sus hijos e hijas, y las manadas siguen violando. Esta violencia tiene que pararse, y la única manera es con coeducación y con leyes. El Estado tiene que incorporar leyes que persigan la prostitución, a los que la demandan y a quienes se lucran, no a las mujeres que están siendo explotadas; así como otra ley que prohíba la pornografía; y el reconocimiento de la misoginia como delito de odio. Pero, siempre que se habla de los derechos de las mujeres parece que todo se lleva a un eterno debate. No podemos dar marcha atrás, hay que avanzar y reconocer los tipos de violencia para erradicarlas”.

-¿Cuáles son las políticas a desarrollar para erradicar la discriminación de mujeres y niñas?

“Desde el grupo de investigación Viosex reiteramos que es importante trabajar desde la infancia en una educación en igualdad entre niños y niñas impartida por personas expertas, una formación científica, no dogmática, no impartida por chamanes; una formación en igualdad a padres, madres, educadores, jueces, juezas y a todos los profesionales; y cuando esto falla tiene que haber una ley”.

-En la Universidad se mantienen los techos de cristal en el acceso a cargos superiores.

“La Universidad es una representación de la sociedad y, al igual que en el resto de las instituciones, existe la desigualdad entre sexos que se evidencia en los datos del número de cátedras. Cuanto mayor es el nivel, menor es la representación de las mujeres, y eso tiene su explicación en la desigualdad estructural que no está exenta del componente misógino. Hay protocolos de igualdad, pero también fallan, como también fallan en los Cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado y en el Poder judicial, por lo tanto, hay que ir a la raíz de las causas de esa desigualdad. No es un tema de talento ni de capacidad, las fratrías y redes masculinas utilizan a las mujeres, pero en realidad no nos tienen en cuenta, nos dan las tareas menos reconocidas y más penosas. Las cuotas de paridad son necesarias mientras se desmontan los estereotipos de género, podemos ser competitivas, valientes y resolutivas”.

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