Las obras en una de las arterias más críticas de Tenerife han vivido esta madrugada un momento decisivo. El Cabildo de Tenerife procedió con éxito a la instalación del tramo de escaleras que servirá de conexión directa entre el Intercambiador de La Laguna y la futura pasarela de Padre Anchieta. Se trata de una estructura imponente: una pieza de 10 toneladas de peso y 10 metros de longitud que ya preside el nudo de la TF-5.
El consejero insular de Carreteras, Dámaso Arteaga, ha confirmado que con este avance se alcanza un punto de no retorno en la infraestructura: ya están conectados los cuatro enlaces previstos en el diseño original. “Poco a poco la obra va avanzando”, subrayó Arteaga, destacando que este paso es fundamental para la movilidad de la zona.
Una maniobra de precisión nocturna
La colocación de la estructura en la pasarela de Padre Anchieta no estuvo exenta de dificultades técnicas. Debido a la orografía del terreno y el diseño de la pasarela, las maniobras de izado y sujeción fueron especialmente complejas. Según explicó el consejero, los operarios tuvieron que trabajar con una inclinación “importante” para estabilizar la pieza antes de proceder a las definitivas labores de soldadura.
Estas tareas se realizaron durante la noche para minimizar la afección al tráfico en una vía que soporta una presión constante. La inversión total de este proyecto asciende a 12 millones de euros, una cifra que refleja la magnitud de una obra destinada a transformar la entrada a la ciudad de los Adelantados.
Solución para 50.000 vehículos y 20.000 peatones
El objetivo final de esta infraestructura es terminar con el caos circulatorio en la glorieta de Padre Anchieta, uno de los puntos negros de retenciones en la TF-5. Actualmente, en este enlace confluyen a diario más de 50.000 vehículos y unos 20.000 peatones, en su gran mayoría estudiantes de la Universidad de La Laguna (ULL).
La convivencia entre coches y viandantes es, a día de hoy, conflictiva: los peatones deben sortear hasta doce pasos de cebra para cruzar la rotonda, lo que genera frenazos continuos, riesgos de atropello y colas kilométricas. Con la entrada en funcionamiento de la pasarela, se espera que el tráfico fluya de manera ininterrumpida, separando físicamente a los usuarios y mejorando la seguridad vial en el acceso principal a la ciudad.






