tribuna

La desclasificación del 23-F y del 14-N

Hace pocos días el gobierno español autorizó desclasificar los papeles del golpe de Estado del 23-F. Ello me sirvió para recordar un artículo de opinión que escribí el 24 de febrero de 2021 y titulé Hace cuarenta años. Entonces el 23-F de ese año 1981 era lunes y ese día no había calima y el tiempo meteorológico no estaba mal. Me quedé solo en mi casa ya que mi mujer había ido esa tarde en su coche a la capital tinerfeña para llevar a los chicos del CN Martiánez a terminar la competición en la piscina del Club Náutico. Yo me había quedado en el Puerto de la Cruz por cuanto esa tarde tenía que subir a La Orotava para preparar el debate de la sesión plenaria a celebrar al día siguiente martes, 24 de febrero, en el Ayuntamiento de La Orotava, del que era concejal de la AIO, elegido en las primeras elecciones democráticas de 1979. Antes de subir recibí dos llamadas telefónicas dándome a conocer el asalto al Congreso por un sector militar. Una era de mi esposa, que lo había oído por la radio, y la otra era de un amigo muy singular, Antonio Sanjuan, alcalde de Santa Cruz de La Palma, quien me contó lo sucedido en el Congreso con el presidente del Gobierno, Adolfo Suarez, el general Gutiérrez Mellado y los diputados electos. Las noticias de la tarde del lunes 23-F eran tremebundas respecto a lo sucedido en la capital del reino. Ponías la radio y la tele y predominaban las músicas militares. Llegué pronto a La Orotava para reunirme con el resto de concejales de nuestra Agrupación independiente Orotava, la AIO, y al llegar a la plaza del Calvario me encontré con un compañero del PSOE, Felipe Hernández, que me indicó la preocupación y las acciones que habían tomado con los documentos de su partido y su sindicato. Nosotros éramos 8 concejales y faltaba una de las compañeras que era la responsable de la policía en el municipio. Apareció llorando por un tenso encuentro que mantuvo con una autoridad militar de la Villa orotavense quien le trasladó el “espíritu político” del asalto a las Cortes Generales. Ello obligó a mi hermano Francisco llamar al militar para recordarle que el mando civil de la Villa lo ostentaba el alcalde. Madrid ardía al igual que otras capitales peninsulares, como Valencia y Sevilla, donde se cruzaban las informaciones Ello nos obligó a regresar a nuestras casas para ver hasta que el rey Juan Carlos salió en la TVE emitiendo su mensaje contra ‘el golpe de estado’. El ayuntamiento de La Orotava celebró su pleno ordinario al día siguiente, el último martes del mes de febrero, y vista la nocturna actuación televisiva del rey, los portavoces de los diferentes grupos políticos decidimos por unanimidad que la Corporación municipal le concediera en el Pleno del día siguiente la Medalla de Oro de la Villa de la Orotava a Juan Carlos de Borbón. Entendíamos que habíamos salvado la Democracia y la Transición política. Pese a las dudas políticas de la Casa Real el ayuntamiento insistió en concederle la citada Medalla y lo conseguimos después de varias llamadas telefónicas muy diplomáticas que le hicimos a don Sabino Fernández Campos, secretario general del rey español. El alcalde y los portavoces monárquicos de los grupos municipales se acercaron a La Zarzuela para entregarle a Juan Carlos de Borbón, no sin anécdotas, la Medalla de Oro. Vista la Desclasificación del golpe de estado de Tejero el 23 -F de 1981, sería muy interesante que ahora el gobierno y el rey de España autoricen la Desclasificación del Acuerdo Tripartito de Madrid, el 14 de noviembre de 1975, es decir hace 50 años, para conocer los archivos secretos del regalo del Sahara occidental a Marruecos y Mauritania después de la Marcha Verde en la que participaron Hassan II, Henry Kissinger, Juan Carlos de Borbón y el gobierno de España ignorando a las saharauis.

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