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El cambio invisible que sufren tus bacterias intestinales solo por compartir casa con otras personas

Una investigación revela que el contacto cercano y la convivencia diaria facilitan el intercambio de bacterias
El cambio invisible que sufren tus bacterias intestinales solo por compartir casa con otras personas
El cambio invisible que sufren tus bacterias intestinales solo por compartir casa con otras personas. DA

La convivencia bajo un mismo techo implica mucho más que compartir gastos o espacio físico. Una nueva investigación liderada por la Universidad de East Anglia (UEA), en el Reino Unido, ha revelado que pasar tiempo con otras personas provoca un intercambio directo de bacterias intestinales.

Los resultados, publicados en la revista Molecular Ecology, sugieren que la cercanía social es un factor determinante para moldear el microbioma, independientemente de la dieta.

Evidencias en un laboratorio natural

Para llegar a estas conclusiones, los científicos utilizaron como modelo una colonia de reinitas de las Seychelles en la isla Cousin. Este entorno aislado permitió a los investigadores marcar individualmente a cada ave y realizar un seguimiento exhaustivo de su comportamiento y salud durante años.

El equipo, encabezado por Chuen Zhang Lee y David S. Richardson, recolectó cientos de muestras fecales de aves con diferentes roles sociales: parejas reproductoras, ayudantes y ejemplares de distintos grupos. El análisis de estos microbiomas intestinales permitió comparar las comunidades de bacterias “buenas” entre individuos que interactuaban estrechamente frente a los que no lo hacían.

El papel de las bacterias anaeróbicas

El descubrimiento clave del estudio señala que, cuanto mayor es la interacción social entre dos individuos, más bacterias intestinales anaeróbicas comparten. Estas bacterias son fundamentales para procesos críticos como la digestión, la inmunidad y la salud general.

A diferencia de otros microorganismos, las bacterias anaeróbicas solo pueden propagarse a través del contacto directo y cercano, ya que prosperan en condiciones libres de oxígeno dentro del sistema digestivo. Según Zhang Lee, las aves que pasaban más tiempo juntas en el nido presentaban una cantidad significativamente mayor de bacterias similares.

Implicaciones en el hogar

Aunque el estudio se centró en aves, los autores subrayan que los resultados son extrapolables a los seres humanos. Investigaciones previas ya habían detectado que parejas y convivientes de larga duración poseen microbiomas similares, incluso con dietas distintas.

Este nuevo trabajo aporta la evidencia de que es la cercanía social por sí misma la que impulsa este intercambio. Actividades cotidianas como compartir el sofá, realizar tareas domésticas juntos o el contacto físico directo facilitan la transmisión de microbios anaeróbicos beneficiosos. Este proceso podría estar fortaleciendo la inmunidad y mejorando la salud digestiva de todos los integrantes de un mismo hogar, moldeando de forma sutil pero constante el ecosistema microscópico de cada individuo.

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