El actor Mario Casas, que según recientes estudios de Vueling es el compañero de viaje ideal para el 50% de los españoles, ha sido visto en diversas ocasiones buscando la calma en un rincón muy concreto del noroeste de Tenerife: la Villa y Puerto de Garachico.
Tal y como recuerda este martes ABC, el intérprete gallego se ha dejado ver en distintas ocasiones este enclave isleño.
Pero, ¿qué tiene este municipio de la comarca de Icod-Daute-Isla Baja para enamorar a celebridades y ser elegido como el pueblo más feliz de Canarias con un 84,5% de valoraciones positivas?
El “Ave Fénix” de Tenerife: de la tragedia al récord de felicidad
Garachico no es solo una postal de aguas cristalinas; es una lección de resiliencia. Fundado en el siglo XV por Cristóbal de Ponte, fue el principal puerto comercial de la Isla hasta que en 1706 la erupción del volcán Trevejo (o Arenas Negras) sepultó su próspero puerto bajo un río de lava.
Lejos de rendirse, la Villa resurgió de sus cenizas. Ese pasado glorioso y su posterior reconstrucción le valieron en 1994 la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC). Hoy, pasear por su casco histórico es recorrer los siglos XVI y XVII a través de edificios que salvaron la furia del volcán, como el Castillo de San Miguel o el Convento de Santo Domingo, cuya fachada de siete balcones sigue intacta.
Los imprescindibles de la “Ruta Casas” en Garachico
Si buscas vivir la experiencia que atrae a figuras como Casas o la actriz Susana Abaitua, estos son los puntos clave que no te puedes perder:
- El Caletón: el gran reclamo natural. Son piscinas formadas por la lava solidificada que hoy ofrecen un baño tranquilo en aguas del Atlántico frente al imponente Roque de Garachico.
- La Casa de Piedra: conocida oficialmente como la Casa Palacio de los Condes de La Gomera, su fachada de cantería renacentista es una joya que sobrevivió parcialmente a la erupción.
- Parque de la Puerta de Tierra: un lugar cargado de nostalgia donde aún se conserva el arco que daba entrada al antiguo puerto en el siglo XVI.
- Casa de los Marqueses de la Quinta Roja: un palacete del siglo XVI con un patio interior de madera que refleja el lujo de la época dorada del municipio.
Un destino para la Generación Z y los ‘Boomers’
El fenómeno no es casual. Mientras que la Generación Z (80%) se siente atraída por la estética vintage y los paisajes volcánicos ideales para Instagram, los Boomers (31%) valoran el ritmo pausado y la seguridad de un pueblo que presume de un clima suave y una agricultura de autoconsumo que aún sobrevive en sus medianías.
Ya sea ascendiendo por el sendero hacia el volcán Chinyero —una ruta de 5 horas entre pinos centenarios— o disfrutando de un café en la Plaza de la Libertad bajo la mirada de la estatua de Simón Bolívar, Garachico ofrece esa desconexión que el estrés de la fama (o de la oficina) requiere.
Mario Casas lo tiene claro: en la Isla Baja, el tiempo se detiene y la felicidad se mide en el contraste entre el negro de la lava y el azul profundo del mar.








