El turismo azul se centra en el aprovechamiento sostenible de los recursos marinos y costeros. Esta modalidad ofrece “experiencias únicas relacionadas con el mar, además de proteger el entorno y las comunidades locales que dependen de él”. Su gran potencial va más allá del crecimiento económico, puesto que promueve la conservación y el uso responsable de los ecosistemas marinos.
La preocupación por el espacio natural se ha trasladado a numerosas áreas, y la de los viajes es una de ellas. Las estrategias diseñadas desde organismos públicos, como el Ministerio de Industria y Turismo, son de gran ayuda.
En este escenario, Turismo de Canarias, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y las dos universidades públicas avanzan en la meta común de consolidar “un modelo turístico regenerativo, azul y sostenible”. Desde hace más de un año, 63 investigadores -19 de nueva contratación- trabajan en seis proyectos que se materializarán en “iniciativas de impacto positivo en el medioambiente”. Aunque terminará en junio, su contenido ya ha sido presentado por los investigadores principales en el Centro Oceanográfico de Canarias (IEO-CSIC). Acudieron, entre otros, el viceconsejero de Turismo del Gobierno regional, José Manuel Sanabria, y el director gerente de Turismo de las Islas Canarias, José Juan Lorenzo. “El sector y los ciudadanos se beneficiarán de un programa que nació con la finalidad de crear un producto azul orientado a fortalecer la sostenibilidad medioambiental del destino, mejorar el conocimiento científico aplicado al turismo y contribuir al modelo de neutralidad climática y diversificación económica del Archipiélago”.

La dotación del Convenio para la Gestión Inteligente y la Creación de Producto de Turismo Azul asciende a 4,1 millones de euros, de los que Turismo de Canarias aporta 3,2 millones con cargo al Mecanismo de Recuperación y Resiliencia de la Unión Europea (MRR), mientras que el CSIC, la ULL y la ULPGC contribuyen con casi un millón de euros en concepto de horas de trabajo de su personal. “Firmamos este ambicioso acuerdo partiendo de una firme convicción, que el turismo ha de ser el motor regenerador del destino y que debemos fomentar que haya una participación real de todos los agentes de la sociedad en esta estrategia”.
Para lograr ese objetivo, “la comunidad científica desempeña un papel esencial a la hora de reforzar la gestión sostenible del turismo, ampliar el conocimiento que permita avanzar hacia nuevas formas de reducir los impactos ambientales y fomentar una gestión inteligente junto a un producto azul de mayor valor”. Por consiguiente, estas iniciativas favorecerán “un turismo más consciente y de calidad, que conecta al visitante con la ciencia y la conservación, y genera un valor emocional”.







