La naviera Oceanwide Expeditions, responsable del buque afectado por un brote de hantavirus, ha emitido un comunicado oficial este martes que choca frontalmente con las intenciones del Ejecutivo canario. A pesar de que el portavoz del Gobierno de Canarias, Alfonso Cabello, insista en que “no se dan las circunstancias que pase por Canarias”, la compañía ha transmitido que los puertos de Las Palmas de Gran Canaria o Santa Cruz de Tenerife están sobre la mesa como posibles puntos de atraque y gestión médica.
El crucero permanece en aguas internacionales próximas a Cabo Verde, donde la situación es de tensa espera. Según los datos facilitados por la naviera, a bordo se encuentran un total de 149 personas de 23 nacionalidades diferentes, todas ellas bajo estrictos protocolos de seguridad. La diversidad de nacionalidades complica la logística de repatriación, requiriendo una coordinación internacional sin precedentes que involucra a la Organización Mundial de la Salud (OMS), el instituto RIVM de los Países Bajos y diversas embajadas.
La prioridad inmediata es la evacuación médica de dos personas que permanecen enfermas a bordo. Aunque las autoridades sanitarias locales de Cabo Verde ya han visitado el navío y evaluado la situación clínica, la evacuación aún no se llevado a cabo. “El desembarco de pasajeros y los controles sanitarios requieren autorización y coordinación estrecha”, explica la empresa, subrayando la complejidad burocrática y médica de un brote de estas características en aguas internacionales.
¿Rumbo a Canarias? La opción de Las Palmas o Tenerife
El punto más polémico del comunicado es la intención de la naviera de poner rumbo al Archipiélago canario. Oceanwide Expeditions ha manifestado que “se está considerando la opción de navegar hacia Las Palmas o Tenerife como puntos de desembarco”. En estos puertos, según la compañía, podrían realizarse controles más exhaustivos y las gestiones médicas necesarias para garantizar la seguridad de los ocupantes.
Esta posibilidad sitúa al Ministerio de Sanidad del Estado en una posición comprometida, ya que el Gobierno de Canarias, encabezado por Fernando Clavijo, ha reiterado que lo más razonable es que el buque sea atendido íntegramente en Cabo Verde antes de su regreso directo a los Países Bajos. Sin embargo, la naviera parece buscar en Canarias una infraestructura hospitalaria más robusta para gestionar el brote de hantavirus, lo que elevaría el nivel de alerta en las islas.
Medidas de aislamiento y apoyo a los pasajeros
Mientras se decide el destino final, la vida a bordo se ha transformado radicalmente. La naviera asegura que se están aplicando “estrictas medidas de precaución”, que incluyen el aislamiento de pasajeros, protocolos de higiene reforzados y una monitorización médica constante. Todos los pasajeros han sido informados de la situación y están recibiendo apoyo psicológico y logístico mientras permanecen en sus camarotes para evitar una propagación masiva del virus.
El hantavirus, que suele transmitirse a través de fluidos de roedores y puede derivar en afecciones pulmonares graves, ha obligado a convertir el crucero en una zona de cuarentena flotante. Oceanwide Expeditions mantiene un contacto estrecho con las familias de los afectados, consciente del “considerable interés y preocupación” que este suceso ha despertado en la comunidad internacional y, especialmente, en la sociedad canaria.
Alfonso Cabello y la postura de Canarias ante el comunicado
Alfonso Cabello, portavoz del Gobierno autonómico defendía que la responsabilidad recae en el Estado y que la evacuación debía ser directa desde Cabo Verde. La aparición de Canarias como “punto de desembarco” en los planes de la empresa abre un escenario de posible conflicto institucional entre el Gobierno regional y Sanidad Exterior.
En las próximas horas, la evolución de los dos pacientes graves y la decisión de las autoridades de Cabo Verde determinarán si el crucero con hantavirus finalmente enfila hacia las costas canarias o si se impone la tesis de la repatriación directa por vía aérea desde el país africano. Por el momento, la incertidumbre reina en el Atlántico mientras 149 personas esperan una solución definitiva a esta crisis sanitaria.







